"Me acordé de Puerta"

Ya en frío. ¿Cómo recuerda el lance?
Tuve la fortuna de verle caer, porque estaba justo en frente y sin pensarlo me fui a por él. Cuando me di cuenta de que era una parada cardiorrespiratoria supe que teníamos que reanimarle. Tres segundos sin oxígeno hubieran sido fatales.
Queda claro que no quiere protagonismo, pero la realidad es que usted salvó una vida.
Había muchos profesionales, pero quien realmente salvó la vida fue el aparatito ese que parece poca cosa, el desfibrilador, pero que mostró que es utilísimo en estos casos. Sin él, no sé qué hubiera pasado.
¿Había vivido algo así?
Nunca, en 20 años. No somos médicos de urgencia, sino de club. Damos protocolos, aprendemos cosas, pero de ahí a vivirlo... La sensación es indescriptible. Que no me pase nunca más.
Usted sintió de cerca lo de Puerta. ¿Se acordó en esos momentos de Antonio?
Pues no, la verdad. Sólo pensé en la manera de salvar a Miguel. Luego, cuando logramos resucitarle y se lo llevaron, me quedé como ausente en el banquillo, sólo pensando en él. El delegado del Betis me tuvo que llamar la atención de que marcábamos el tercero. Eso sí, en el autocar de vuelta sí que me acordé de lo de Antonio. Aquella desgracia hizo que ahora los desfibriladores sean obligatorios.
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¿Está en contacto con la familia del jugador?
He hablado con Garrido, doctor del Salamanca, varias veces y quedé en llamarle hoy (por ayer) a la noche. Parece que no volverá a jugar, pero la vida es lo más importante. Ojalá se recupere pronto del infarto.



