Mourinho dignifica la Copa y honra al Murcia

Copa del Rey | Murcia - Real Madrid

Mourinho dignifica la Copa y honra al Murcia

Mourinho dignifica la Copa y honra al Murcia

La Nueva Condomina verá a un Madrid con Casillas y Cristiano.

Al César lo que es del César y a Mourinho lo que le corresponde. El Madrid jugará hoy en Murcia dignificando la Copa, al rival y a los aficionados de la zona. Y así como otros méritos quedan diluidos entre jugadores, club y entrenador, este le pertenece, casi en exclusiva, al técnico. Su tratamiento del partido es de primer rango y su once pasaría por la Champions sin despertar sospechas. Eso es, exactamente, lo que se espera del Madrid cuando hace gira por España: que haga un esfuerzo por agradar.

Sin embargo, esa conciliación entre los intereses del equipo y los del público no debe despistarnos. Mourinho se toma la Copa como un ensayo de la Champions, de ahí la fuerza de asalto. Y, como además es consciente de que el Madrid no gana el torneo desde hace 17 años, su voracidad aumenta. No es casualidad que haya ganado copas nacionales con Oporto (2003), Chelsea (2007) e Inter (2010), ni que en seis de siete participaciones llegara, como mínimo, a semifinales. Prepara el camino. Pero vayamos a la versión B del equipo A. De los ilustrísimos jugarán Casillas, Ramos, Pepe, Arbeloa, Khedira, Cristiano y Benzema. Canales y Pedro León dan el paso a la titularidad y no hay más concesión, si así se puede llamar, que la de Albiol y Diarra.

Para Benzema es un examen muy serio; de la cúpula directiva hacia abajo se le acaban los defensores. Para Albiol, ya recuperado de su lesión, es una cuestión de justicia y para Diarra es la puerta que le abre Lass, extrañamente lesionado. Higuaín, por cierto, relevará a Cristiano tras el descanso.

Rotaciones.

En el Murcia, Iñaki Alonso no desprecia el torneo pero, al igual que hizo con el Real Unión, prepara rotaciones. Su estrategia es que el Madrid no juegue contra un equipo, sino ante una plantilla ilusionada. En su once no faltarán veteranos como Amaya o Richi, en sintonía con jóvenes como Aquino, talentazo por explotar. Lo demás es jolgorio. Dos mil aficionados recibieron a la expedición blanca en el aeropuerto de San Javier y el tumulto se repitió en la puerta del hotel. Parecía que hubieran llegado los Beatles, pero era el Madrid, el de siempre.