Messi escenifica la diferencia

Liga BBVA | Zaragoza 0 - Barcelona 2

Messi escenifica la diferencia

Messi escenifica la diferencia

El Barça gana por primera vez en su historia en sus cuatro primeras salidas. Dos goles de Leo sentencian. El Zaragoza jugó 45' con 10 jugadores

Cuando un equipo tiene en sus filas al mejor jugador del mundo pasan cosas como las que pasaron ayer en La Romareda. El Zaragoza, pertrechado atrás con cinco defensas, aguantó el tipo hasta que Leo Messi tuvo la primera ocasión clara de gol. Y, claro, la metió. A partir de entonces, el balón fue propiedad exclusiva de un Barça poco brillante, funcionarial e incluso plano. Pero era un equipo que daba la sensación de que sólo estaba esperando a que el argentino tuviera otra oportunidad para cerrar el partido. Y cuando la tuvo, colorín colorado. Si a eso le suman un Zaragoza que afrontaba el partido como colista, que perdió a su mejor delantero, Sinama, en el calentamiento y que jugó toda la segunda parte con diez, el desenlace de la película era más previsible que el de un Estrenos TV. Sin estar fino, el Barça sigue firmando números de campeón fuera de casa.

Nunca el Barça había logrado encadenar de salida en la Liga cuatro victorias seguidas fuera de su estadio y ayer batió ese récord, uno de los pocos que le quedaban por batir a Guardiola. Lo hizo sin brillantez y sin levantar a la gente de sus asientos. Pero los señores de las estadísticas guardarán el partido de ayer como aquel en el que el Barça logró superar su récord de victorias fuera de casa en un inicio de Liga.

Al Zaragoza le faltó agresividad respecto a otros partidos ante el Barcelona. Su condición de colista y el hecho de saltar al campo sin conocer la victoria en la Liga pesó mucho, demasiado.

Con tres defensas.

Consciente de que el Zaragoza pondría el autobús, Guardiola salió a jugar con Dani Alves como interior derecho y con sólo tres defensas ante un Zaragoza que se colgó del larguero y esperó que el milagro se anunciara en una contra. Braulio y Jarosik fueron los que pusieron las velas para lograrlo, pero Valdés las apagó con dos intervenciones más que solventes.

Mientras tanto, el Barça trataba de dominar el ritmo del juego, pero sin avasallar. El Zaragoza apenas sufrió agobios en la primera parte y el juego era de un centrocampismo táctico que equilibraba el encuentro a la espera de que uno de los cracks del Barça diera un golpe de calidad y decantara el partido. Obviamente, el elemento que marcó la diferencia fue Messi, quien recogió una magnífica asistencia de Villa, que se llevó a cuatro defensas para dejar al argentino solo ante Doblas. Y Leo, que no se pone nervioso ni ante la última pregunta del ¿Quiere ser millonario? la envió al fondo de la red. El partido parecía sentenciado.

Nada más comenzar la segunda parte, Ponzio le arreó un pescozón sin venir a cuento a Alves, que montó el drama habitual. No hacía falta exagerar. Era roja directa sin discusión. El árbitro echó a Ponzio y el partido fue un rondo interminable del equipo blaugrana ante un rival que pensaba más en que no le metieran el segundo antes de que ir a hacer la gesta de empatar en inferioridad.

Messi, que pilló un balón perdido dentro del área aragonesa, archivó definitivamente un partido en el que el campeón visitó al colista y que se decidió porque un tal Leo Messi fue el factor diferencial entre dos mundos muy alejados.