"No pondría la mano en el fuego ni por mi propia continuidad"
Con tres puntos en siete partidos, el Zaragoza es colista y acechan Barça y Valencia. Bajo un clima de crisis interna y fractura social, el equipo se hunde. El director deportivo, Antonio Prieto, analiza la realidad: la posibilidad de que él mismo o Gay sean destituidos, las responsabilidades, su dimisión... Confía en la plantilla, aunque "a corto plazo no hay una solución por varita mágica para ganar al Barça".

En el Real Zaragoza, pese a la vehemente defensa de todos que Agapito Iglesias hizo hace exactamente 15 días, cualquiera vive expuesto a su arrebato. Pero igualmente, Agapito es ahora esclavo de sus palabras: después de su acto de fe hacia Gay y Prieto, resolver un despido le dejaría al desnudo en medio del estadio. Aun así, al ser cuestionado sobre la continuidad del entrenador, el director deportivo rebosó ayer escepticismo en una rueda de entrevistas en Cadena Cope, Aragón Radio y Radio Ebro: "No pondría la mano en el fuego ni por mi propia continuidad. La situación deportiva es muy mala y seremos responsables todos lo que formamos la jerarquía deportiva del club. Es normal, estamos discutidos y con razón".
"Nunca he puesto en duda a Gay, jamás..." y "Antonio (Prieto) está dando su vida por el Zaragoza...", afirmó Agapito para reforzar la delicada posición en la que él mismo había dejado a sus técnicos con hechos y palabras. Quiso negarlo todo y apoyar a todos, pero nadie le cree. "A mí no me sorprendería que me echaran. Vamos colistas y esto es fútbol, se evalúa el rendimiento de todos los que hemos participado en las decisiones de formación del equipo", asume Prieto.
Dimisión.
Tras el partido contra el Sporting, el enfado del presidente era mayúsculo, hasta el punto de amagar o amenazar con el despido al director deportivo, según algunas fuentes. Agapito se opuso frontalmente a esas informaciones, pero Prieto llegó a ofrecer su cargo si eso iba a servir para la mejoría del Zaragoza. Pensó en la dimisión, ¿no? "De hecho ha sucedido y lo sabéis. Yo no voy a estar ni un minuto en un sitio en el que no se quiere que esté, pero hay momentos y momentos. Ahora no podemos salir corriendo porque, el que viniera por mí, no podría venir con tres jugadores bajo el brazo. Yo voy a estar con la plantilla y voy a morir con ellos. Voy a morir o me voy a matar", argumenta el director deportivo.
Pero, ¿es inaguantable continuar en ese asiento de inestabilidad mucho tiempo? "Lo que es inaguantable es la situación. El Tenerife ha cambiado de entrenador y no ha cambiado la dinámica. Sería muy extraño que ninguno estuviéramos cuestionados. El presidente está preocupado, porque no es inconsciente ni insensible a la situación. Y buscar soluciones a corto plazo es difícil. No se trata de apretar una tecla y que todo funcione. ¿Apelar al mercado de invierno? Si hace mes y medio acabó el mercado de verano y fichamos lo que pudimos fichar, no sé por qué en mes y medio va a cambiar la situación, salvo que no sé quién venga y ponga dinero para fichajes Sólo nos queda confiar en este grupo que ha dado un rendimiento y ahora no lo da. El equipo ha bajado, pero tienen que volver a su tope y empezar a ganar". Por convicción o por compromiso, tal vez por ambos, Prieto mantiene la fe en la plantilla.
Gay y el equipo.
Sobre la levedad de la figura del técnico y su relación con los futbolistas, Prieto insiste: "No percibo falta de liderazgo de Gay. Aurelio fue eventual, y se lo dijimos, la primera semana (de diciembre de 2009), y estuvo al tanto de todas las conversaciones con otros entrenadores, pero desde entonces ha sido el entrenador con todas las consecuencias. No ha estado discutido. Ahora lo está porque es el técnico del colista de Primera, como los jugadores lo están porque son los colistas de Primera y como lo estoy yo, que soy el director deportivo del colista. ¡Sólo faltaba que no estuviéramos discutidos!".
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Tras la derrota en San Mamés, edificada sobre el desalmado inicio, sin carácter ni fútbol, Prieto bajó al vestuario, un hecho habitual. "Tengo una mala costumbre: sólo bajo al vestuario cuando perdemos. Lo hago para animar al cuerpo técnico y a los jugadores". ¿Y qué le dijeron? "Ahí los jugadores hablan poco y dicen cosas que uno siente, a veces son interesantes aunque sean en caliente. En ese momento sufren la derrota, que aún está reciente, tenían las cabezas abajo y el ánimo por los suelos, pero ésos no son momentos para hablar". En realidad, el Zaragoza necesita hechos, no palabras: "no hay que decir nada más a la afición, hay que ganar de una vez".
¿Pero cómo hacerlo con Barcelona y Valencia esperando? "Ahora ser optimistas es una locura, nosotros somos cuerdos. A corto plazo no hay una solución por varita mágica para ganar al Barcelona, pero no creo que nos vaya a masacrar. Creo en los jugadores, aunque su ánimo vaya mermando porque los resultados no llegan. Hay que conseguir cuatro o cinco victorias en la primera vuelta y luego ir creciendo", teoriza Prieto, que refuerza su fe: "En enero no vamos a estar en Segunda. Lo que nos ha pasado hasta ahora no es normal. Deberíamos haber ganado al Deportivo y en casa al Hércules, pero no ha sido así, el equipo se está diluyendo y hay que reconsiderar las cosas y tratar de cambiarlo".




