El Málaga reincide en sus errores
El Málaga mantuvo la esperanza de espantar todos sus fantasmas a costa de Mourinho. Pero esa ilusión se diluyó pronto. Ferreira cambió el sistema sin éxito y las carencias salieron, una vez más, a flote. Los rivales avanzan, pero el Málaga mantiene muchos de sus problemas de inicios de Liga.

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La Rosaleda sigue siendo territorio prohibido para el Málaga. Ferreira diseñó un plan para desactivar al Madrid y acabar así con el paupérrimo bagaje de su equipo como local. Preparó un campo de minas en el centro del campo con el trivote Juanito-Edu Ramos-Fernando y Apoño unos metros por delante. Pero Mourinho contraatacó volcando a un costado a Di María y a Cristiano e hizo saltar por los aires los planes de su compatriota. Xabi, Khedira y Özil se zamparon el centro del campo blanquiazul, más poblado, y el Málaga sólo fue capaz de recular y postrarse en la frontal de su área durante muchos minutos.
Es intachable el orgullo y la casta que ponen los de Ferreira. Tampoco es discutible la tremenda superioridad de los de Mourinho. Pero el equipo blanquiazul sigue sin curar su hemorragia defensiva (16 goles encajados, 12 de ellos en casa) y en ataque depende casi exclusivamente de los arreones y la velocidad de sus atacantes, amén de la estrategia. Si en defensa la disposición zonal en las acciones de estrategia ha creado más de un problema, el laboratorio en ataque funciona de maravilla. El Málaga ya ha marcado seis goles a balón parado, cuatro en remates de falta y dos de córner. Más que nadie en Primera. Pero no es suficiente después de casi dos meses de competición.



