Sin Geta y sin fe
Parejo jugó al escondite y le siguió medio equipo. Con el traje verde no se reconoce al Geta. Al de la primera parte, tampoco.


Sin luto. El Getafe no llevó brazaletes negros. No me gustó. Cuando fallece un histórico como Arteche, el luto es de todo el fútbol. El árbitro tampoco llevó brazalete. Tampoco me gustó. Va a llegar el día que el minuto de silencio sólo lo haga el equipo de casa. Un respeto.
Repitió alineación. Por primera vez en la temporada, el Getafe repitió alineación. Fue la misma que ganó 3-0 al Hércules. Lo que no repitió fue el resultado.
La suerte de espaldas. Simao ejecutó la falta del 1-0 con un corte clásico y elegante. Por encima de la barrera y ajustadito al palo. Vale que la pegó de lujo, pero suerte la tuvo toda. Primero, porque la barrera se abrió y por el hueco pasó el balón, y segundo porque el balón tocó en el palo y cuando salía hacia fuera chocó en la espalda de Codina y, maldito el rebote, maldito el retrueque y maldita la gracia, el balón entró. Mucha suerte.
Fuera laterales. Miguel Torres y Mané se quedaron en el vestuario en el descanso. Visto que el Atleti no entraba casi por banda y que el Geta iba perdiendo, Míchel se la jugó. Se la jugó dando la cara, pero le salió cruz. Forlán y Varela hicieron sangre por la izquierda y así llegó el 2-0.
Parejo, off. Todos los ojos puestos en él y él jugando al escondite. Una vez se mostraba otra vez se escondía. Quien mejor le conoce, Míchel, ya lo dijo el jueves en AS: "Es de Selección, pero también le falta regularidad". A Parejo, si se le quiere, hay que quererle como es: en lo bueno y en lo malo.
Que luego no digan. El Getafe contribuyó tanto o más que el propio Atleti a que el homenaje a Arteche saliese redondo. Lo hizo con su fútbol y sus ganas. Jugó sin geta y sin fe.
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Nada se ha roto. Tampoco la derrota es para tanto porque el Calderón no es un estadio donde sea obligatorio ganar.
Y nos vamos a Stuttgart. Ahí sí que hay que ganar. El jueves, a por todas en la Europa League. El Stuttgart es el colista. Si allí se pierde sí que hay roto.



