El Madrid ya se parece a papá

Liga BBVA | Málaga 1 - Real Madrid 4

El Madrid ya se parece a papá

El Madrid ya se parece a papá

Partido marcial y victoria contundente. Cristiano e Higuaín, dos goles por barba. El Málaga, sólo destellos de Quincy y Rondón. Özil, sublime

No quedó ninguna duda. El Real Madrid ganó en Málaga sin levantar la más mínima sospecha. Continúa siendo un equipo en crecimiento pero ya ha alcanzado una altura considerable. Por fin hemos pasado de los avances invisibles a los constatables. A la solidez defensiva, primera pista, se suma ahora una presión agresiva y colectiva, esa disciplina militar que tanto esperábamos de Mourinho. Se entiende muy bien la impotencia del Málaga. Debe ser muy difícil pelear contra un rival que juega como los ricos y corre como los pobres. Ya podemos decir que la criatura está sacando la mirada de papá. Y las garras.

Con el Madrid moviéndose como un único cuerpo, la victoria sólo es cuestión de tiempo. En cuanto el balón alcanza a su línea de ataque el gol es mucho más que un premonición; resulta una certeza. En ese instante, además, el orden da paso a la improvisación y Di María, Özil, Cristiano e Higuaín (cuatro delanteros, hablemos claro) se mueven como avispas enfurecidas, armoniosamente caóticas. Si no hay forma de defenderlos es porque no hay modo de adivinarlos.

Prueba de ese aparente desorden (no dudo que científico, que no me regañe el entrenador) es que durante bastantes minutos los cuatro futbolistas citados se reunieron en la banda izquierda, acompañados muchas veces por Marcelo. Lo asombroso es que de ese camarote no salieron los Marx, sino las ocasiones iniciales y el primer gol.

Quincy. Quede constancia de que el Málaga disparó primero. Lo hizo Quincy, para dejar su tarjeta de presentación: jugador de condiciones excepcionales y lagunas siberianas. Anotado ese tiro, el Madrid plantó sus reales. Higuaín chutó al poste en una jugada de fabricación propia y, poco después, Khedira pegó un trabucazo que dejó el larguero temblando cinco minutos. Digamos que esa fue una señal de esperanza, aunque seguimos pensando que no hace nada mejor que Xabi y mejor sería que intercambiaran sus posiciones, más arriba Alonso y más fontanero Khedira.

El primer tanto nació de un centro bombeado de Cristiano en dirección al segundo palo. Pelear el balón ya parecía un mérito; golpearlo un milagro. Higuaín marcó gol. Así es él. Lo fácil le resulta difícil y la complicación un coser y cantar.

El Málaga se repuso por coraje y por Rondón. El venezolano dejó una perla de regate y una duda existencial: quizá sea otro talento intermitente, como Quincy. Antes de desarrollar la reflexión, marcó Cristiano. En realidad fue un regalo de Özil, que inventó la jugada y le entregó el paquete. No puedo ni imaginar lo que será este futbolista cuando diga hola, se adapte a la ciudad y se enganche a la tortilla.

El tercero fue una novatada del chico Edu Ramos, que zancadilleó a Özil por pura impotencia. Cristiano marcó el penalti y dejó al Madrid en disposición de golear cruelmente. Fue entonces cuando marcó el Málaga en jugada ensayada: córner, balón peinado al segundo palo y tanto de Kris. Resultó de justicia, tanto como el cuarto del Madrid, otra asistencia de Cristiano a Higuaín, compañeros de pupitre.

Y para terminar, los abrazos. Todos con todos y Mourinho con Ferreira. Para que luego digan.