"Hemos ahorrado 900.000 euros en un año y llegaremos al millón y medio"
El directivo responsable del fútbol base, Antonio Morales, repasa hoy con AS el presupuesto exhaustivamente. Además de los contratos y el aumento destinado al Departamento de Planificación e Investigación (DEPI), Morales se detiene en el cambio de residencia: de Gràcia a la Escola Túrbula.


Entre los muchos datos desvelados en el capítulo de ayer, sorprende el ahorro en sueldos de canteranos: ahora cobran hasta diez veces menos. ¿Qué más costes se han reducido en el fútbol base?
Se ha conseguido un ahorro en todos los apartados de la actividad. Principalmente, en el transporte, ayudas a familias, viajes, gastos de representación, comisiones a agentes, contratos con clubes de origen de los jugadores, además de colegios y libros. Estos dos últimos conceptos se siguen costeando, sin duda, pero forman parte del presupuesto existente con la Escola Túrbula.
Hablemos de esto último, la Túrbula. ¿Está ya en marcha la nueva residencia?
Sí, es algo que nos enorgullece. Estamos ultimando los permisos con la Generalitat y el Ayuntamiento de Sant Adrià. En principio, se habló de 34 plazas, pero albergaremos a 42 chavales. Hemos cambiado la política respecto al anterior centro: ahora la edad de los jugadores residentes irá de los 15 a los 19 años, salvo excepciones de alto nivel.
¿Por qué decidieron ese cambio de residencia que provocó tanta controversia?
A principios de la pasada temporada, nos empezamos a preocupar por la situación, pues nos llegaban quejas de los padres de los jugadores. Visitamos la residencia de Gràcia en distintos horarios, tomando nota de todo e hicimos un análisis en profundidad. Debo decir que el trato que nos dispensaron sus responsables fue exquisito, con buenas maneras y entusiasmo, pero no quisimos ni pudimos hacer caso omiso a la situación.
¿Y cuál era?
El mobiliario de habitaciones no era el adecuado y el centro carecía de un salón de estudios. Y también se producía un absentismo escolar de un 40 por ciento. Eso es muchísimo. Ahora es de cero.
Entonces decidieron negociar con la Túrbula, ¿no?
Antes de eso, el consejero delegado, Joan Collet, recibió la visita del director de la antigua residencia proponiendo un aumento del 42 por ciento en el precio por alumno para la presente temporada: de 840 euros mensuales a 1.200. Nosotros sí llevábamos varios meses hablando con la Escola Túrbula, pero al principio fueron reacios porque ya se habían quedado esperando en dos ocasiones al Espanyol, con los planos en la mano.
¿Cómo lograron el sí?
Acelerando la cuestión por lo que he dicho antes: las quejas de los padres, la poca calidad de la residencia y el aumento de los costes. Lo aprobamos el 17 de junio. Estábamos los responsables del fútbol base, Jaume Bartrés, Carles Díaz, los consejeros Francesc Ciprés y Germán de la Cruz, y el presidente, Dani Sánchez Llibre. Al día siguiente ya presentamos la nueva residencia a los padres de los jugadores.
¿Qué les pareció?
Quedaron plenamente satisfechos: el centro ofrece ESO, bachillerato, múltiples módulos de FP (odontología, enfermería, estudios relacionados con el deporte), salón de informática, sala de estudios, campito de fútbol, cancha de baloncesto, gimnasio, piscina...
Eso sí, el cambio de Gràcia por Sant Adrià ha provocado bastantes y airadas críticas...
Son comentarios poco acertados. La Escola Túrbula está rodeada de bloques de trabajadores que los fines de semana salen en familia a las terrazas de los bares de la zona. Quizá haya menos glamour que en otras partes, pero no es un foco de pubs y discotecas que distraigan a los chavales. Además, ellos ganarán una media de tres horas al día que se perdían en ir y venir a los colegios y a la Ciudad Deportiva. Por los horarios diferentes de entrenamientos entre los mayores y los pequeños, a veces se perdían hasta cinco horas porque unos debían esperar a los otros para ir en autocar. De la Túrbula sólo nos separa una valla: más tiempo para los estudios.
¿Todo este cambio tiene un alto coste económico?
Lo que buscábamos no era el montante, sino el bienestar y el orden. Pero hay que decir que el ahorro anual, incluyendo el coste de todos los empleados que dependen del club como Ramon Guerrero, su responsable, es de un 30 por ciento. El año pasado, la residencia, contando manutención, escuela y viajes, costó 588.000 euros. Este curso serán 368.000 en total.
¿Pero cómo es posible? ¿Es el milagro de los panes y los peces, como lo de reducir hasta diez veces los contratos de jugadores del filial o Juvenil?
Es posible ajustando los precios de la manutención y, sobre todo, suprimiendo los viajes entre la residencia y la Ciudad Deportiva. Sólo esto último ya eran 30.000 euros al año.
Volviendo al inicio de este capítulo, en el que enumeraba los apartados en los que se ha producido una reducción de costes, ¿puede cifrar el ahorro que se está produciendo en toda la cantera?
La cifra estimada es de 900.000 euros respecto al año anterior. El único concepto que ha experimentado un incremento es el organigrama profesional, pues no era el adecuado. Ahora mismo, el presupuesto es de cinco millones, por 5,9 de hace un año. Pero quedan un par de años de dureza presupuestaria que asumir.
¿En qué conceptos?
El presupuesto de rescisión de contratos y cesiones de jugadores bajará ostensiblemente, medio millón más, cuando el nuevo modelo de contratos quede normalizado.
¿El problema entonces es que arrastran viejas fichas?
En el presente presupuesto, y aun con el ahorro de 900.000 euros, nos hacemos cargo de rescisiones por valor de 550.000 y 240.000 euros por cesiones de jugadores de temporadas anteriores que no cuentan para sus cuerpos técnicos, así como el coste de fichas. En dos años, las fichas del filial serán mucho más moderadas que las actuales: por ejemplo, hay un jugador del filial que cobra 281.000 euros, cuando estamos haciendo renovaciones a compañeros suyos por 25.000. Ahí está el ahorro. Así que esta cantera costará un millón y medio menos al año, y no habrá diferencias abismales entre unos y otros. Si ganan más es porque juegan asiduamente con el primer equipo.
Una de las pocas parcelas en las que no se ha ahorrado es el Departamento de Planificación e Investigación (DEPI). ¿En qué consiste?
Pocos clubes disponen de un cuadro tan profesional en un departamento así. Su responsable, Jesús Pérez -bajo la supervisión de Ferran Manresa, coordinador de todas las áreas del fútbol base-, se encarga de elaborar tácticas, físico, psicología y recuperación. Esto acapara el seguimiento individual de cada jugador. Todos los profesionales del DEPI, igual que los técnicos, son titulados desde los que están en el Prebenjamín.
¿Y cómo funciona el DEPI?
Al margen del seguimiento diario a cada futbolista, se mantienen dos reuniones semanales. Y, cada 15 días, se arreglan desajustes tácticos y de otros tipos con los vídeos. Se graba todo con tal de mejorar. En el DEPI hay psicólogos, médicos, tres fisioterapeutas y dos licenciados en INEF.
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¿Cuándo culminará el proyecto Morales?
Mi trabajo puede durar dos o tres años más, y entonces colgaré las botas. En su día di mi palabra a Germán de la Cruz y, por él y la gente que he conocido aquí, la mantendré hasta que se normalice totalmente lo que a mi entender no se hacía bien. Por todo ello he recibido críticas, algunas aberrantes, pero me compensa porque he obtenido el apoyo incondicional de quienes tenían que dármelo. Y se han unificado los criterios, algo que no existía ni por asomo. Por eso doy las gracias a todo el personal del club.



