La Romareda también deja solo a Agapito
De todo lo que dijo Agapito en su sainete del pasado martes tenía razón en una cosa: su soledad. Y ayer pudo comprobarlo por completo. La Romareda también le dio la espalda ayer al empresario soriano en el Memorial Carlos Lapetra, donde apenas acudieron mil de los 22.154 abonados.


La pérdida de prestigio, de significado y contenido del Trofeo Ciudad de Zaragoza dura muchos años, pero ayer dio un enorme paso hacia el sinsentido con una Romareda vacía, desierta de un público al que no le interesó nada la propuesta y prefirió ahorrarse otro día para el olvido en medio de la cabalgante crisis en la que anda metido el Real Zaragoza. Quien supusiera que la ocasión iba a representar un plebiscito para Agapito Iglesias, el presidente del Zaragoza, después del sainete de su rueda de prensa del pasado martes, estaba equivocado. Abstención total, por agotar el símil electoral. De todo lo que dijo en su comparecencia, Agapito tenía razón en una cosa: su soledad. La Romareda también lo abandonó ayer.
El primer partido, entre el Teruel y el Huesca, se jugó casi en silencio. El ambiente se caldeó un tanto cuando el Real Zaragoza inició su participación en el torneo frente al conjunto de Ramón María Calderé. Un grupo de apenas cuarenta seguidores del Ligallo Fondo Norte reprodujeron a escala "Agapito, dimisión". "Zaragoza, sí; Agapito, no". "Que te vayas, que te vayas, que te vayas de una p... vez". "Si te ha timao el PSOE, jódete...". "Agapito, vete de Aragón".
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Los 22.154 abonados del Real Zaragoza entraban gratis al torneo 3x1, que rizando las posibilidades de la ruina en la que ha ido cayendo el Memorial Carlos Lapetra, estrenó formato en un torneo que nació como triangular y alcanzó los mejores días cuando cuatro equipos de prestigio internacional se jugaban el trofeo que anoche levantó el Real Zaragoza. Los socios de la Sociedad Deportiva Huesca y del CD Teruel tenían que pagar. El resto de espectadores, también. Así que no hubo forma de atraer a más de un millar de personas y el Trofeo, habitualmente descafeinado en los últimos años, convertido en parte del pago de fichajes y desplazado a fechas en las que extravía todo su sentido, se convirtió en una noche tan gris como el estado de los protagonistas.
A Agapito, tras su desahogo del martes, se le vio feliz y hasta sonriente, flanqueado en el palco por el presidente del Huesca, Fernando Losfablos, y el del Teruel Ramón Navarro. Y también por el director general de Deportes del Gobierno de Aragón, Álvaro Burrell, el concejal de Deportes, Manu Blasco, y el presidente de la Federación Aragonesa, Óscar Flé. Otra cara tenían, sin duda, Ricardo Lapetra y sus sobrinos Cristian y Carlota, los hijos de Carlos, que ocuparon asiento en las primeras filas. Y es que nunca un partido en recuerdo del gran Carlos Lapetracongregó a menos público en La Romareda, apenas quinientos aficionados en el Huesca-Teruel y cerca de mil en los mini partidos que jugó el Real Zaragoza, que aplaudieron a rabiar al equipo turolense.



