Planes y Pochettino

"Estamos formando al futbolista del futuro"

Tras auspiciar el debut de hasta 11 canteranos en apenas un año, la conversación con Pochettino y Planes se centra hoy en el proyecto de futuro. ¿Cuál es su ideario respecto al fútbol base? Aunque la charla también desemboca en Mourinho y la especialidad de este Espanyol: noquear al Barça.

Planes y Pochettino
Abraham Martínez
Redacción AS
Redactor de Diario AS desde 2010. Cubre la información del Celta y del resto de la actualidad deportiva en el sur de Galicia. Le encanta ver y escribir de todos los deportes, y también locutarlos. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago. Se defiende en francés, inglés y portugués. Obtuvo títulos oficiales que así lo acreditan.
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Terminaban ayer hablando de jugadores de fuera y de casa. Teniendo en cuenta la nómina de lesionados, sobre todo en defensa, ¿Ficharán a un central en invierno?

Ramon Planes (R. P.): Eso ya lo veremos. Primero tenemos que mirar en el plantel. Si lo que hay nos convence, no recurriremos al mercado.

Mauricio Pochettino (M. P.): Estoy de acuerdo con Ramon. Lo valoraremos durante las próximas semanas. Si fuera necesario, el mercado invernal tampoco queda tan lejos.

El club ha implantado una política de silencio con los jóvenes valores. ¿Se debe ser muy cauteloso también con ellos sobre el campo?

R. P.: Decidimos que los canteranos con ficha del B no hablaran con la prensa. Eso les ha pasado factura a muchos futbolistas que, de muy jóvenes, ya llenaban páginas de los diarios. Hay que ir con prudencia con estos chicos.

M. P.: Explicaré una anécdota personal para ilustrarlo. Yo debuté con 17 años en un derbi, Rosario Central contra Vélez. Me tocó cubrir al Negro Palma, quien casi me doblaba la edad. En una acción me escupió en la boca y yo estuve a punto de darle un puñetazo, por rabia. El árbitro me vio y casi me expulsa. Ahora es diferente, estas cosas no suceden. Hay que protegerles, no se puede ensalzar a un futbolista por haber jugado un partido en Primera. Lo bueno es que los debutantes son muy conscientes de ello.

¿Es, posiblemente, lo que le ha sucedido a Óscar Sielva?

R. P.: En su caso, como en todos, lo difícil no es llegar sino mantenerse. Vivió una etapa en Segunda A (cedido al Cartagena) con unas expectativas, y al volver hay que estar fuerte mentalmente.

Y está en el filial. ¿Condiciona mucho, a la hora de subir a canteranos, el hecho de que milite en Tercera?

M. P.: Siempre es mejor que esté en Segunda B, pero por ejemplo Víctor Ruiz o Javi Márquez venían de Tercera y ahora están triunfando en Primera.

R. P.: No varía demasiado, pues en Segunda B también hay que enfrentarse a rivales de 30 años. Además, yo creo que el descenso se produjo en parte porque la temporada pasada tuvimos que reforzar el primer equipo con canteranos. Les faltaron no más de dos puntos para salvarse, y los hubieran sumado seguro con la plantilla al completo. A diferencia de los anteriores descensos, ahora no hay en la plantilla del filial jugadores de 26 o 28 años. ¡El mayor tiene 23!

¿Cuál es el objetivo entonces del fútbol base?

R. P.: La cantera no consiste en ganar copas. Para mí, la mejor cantera es aquella que aporta gente al primer equipo.

M. P.: Sin duda. Yo considero que lo importante es subir al menos a tres jugadores cada año. ¿De qué te sirve ganar un derbi de infantiles si luego no llega nadie a Primera?

R. P.: Además, de lo que estamos hablando no es de subir jugadores y de meterlos sin más en el equipo, sino de transmitirles confianza.

M. P.: Si vemos a un futbolista de edad juvenil con un nivel de Primera, lo subiríamos al B. Para eso sirve el filial, de lo contrario no vale de nada.

R. P.: Es por eso que, antes de buscar en el mercado un jugador, nos fijamos en la cantera. Así es nuestra mentalidad y así funcionamos. Pocos entrenadores de Primera, o ninguno, van a ver los entrenamientos del filial y de los juveniles. Pochettino lo hace muchas tardes, en Sant Adrià.

Hablaban de la confianza con los canteranos. Es fácil decirlo, pero ¿cómo se trabaja cada día para que se lo crean?

M. P.: Estamos formando al futbolista del futuro, alguien diferente. No se trata de jugadores que se crean con derechos adquiridos: que se expresen mal, que se dirijan con mala educación a los árbitros o que no respeten las normas. A mí se me cae la baba con los futbolistas que suben ahora, que me vienen y me encajan la mano. En el pasado, eso no sucedía. Es una cultura que lleva un tiempo cambiando.

R. P.: Efectivamente, aquí no hay jugadores con derechos adquiridos. Hay que mirar las posiciones, ver qué es mejor y por quién se debe apostar. Nosotros tenemos analizados a muchos jugadores del juvenil y del filial, y tienen proyección.

M. P.: Es una camada de chicos muy buena, con una valía personal que tenemos que aprovechar.

Este verano se han ido dos canteranos referentes, como Tamudo y Moisés. ¿Qué ocurrió en el caso del mediocentro?

R. P.: Era un futbolista de 29 años al que le llegaba una buena oportunidad en su carrera. Ni negociamos la cantidad. Por suerte, tenemos jugadores en esa posición a los que se les abren las puertas, como es el caso de Molina.

Con canteranos como Baena, Víctor o Dídac empató a cero el Espanyol en el primer derbi de Cornellà-El Prat. ¿Cómo lo hacen para tenerle tomada la medida al Barça?

M. P.: La forma de jugarle al Barça seguramente es entrenable, pero luego la manera de pasarlo a la práctica no resulta nada sencilla. Recordarán que mi primer día como entrenador del Espanyol fue la previa de un derbi, en la Copa. En mi primera charla aquí, convencí a los futbolistas de que había que jugar en campo contrario. Si nos quedamos atrás, perderemos. Presionándoles y haciendo lo que sabemos, tendremos muchísimas más posibilidades. Y, de momento, nos ha salido bien.

R. P.: Y, aunque haya quien lo diga, el Espanyol no le juega al Barça igual que lo hicieron el Inter o el Rubin Kazán.

M. P.: No, es otra historia. De los derbis que llevo en el banquillo, me encantó ese 0-0 que comentábamos del año pasado en Cornellà. Fue un partido casi perfecto del Espanyol, lástima que no ganamos.

¿Les da rabia cuando desde el barcelonismo se defiende la idea de que el Espanyol no pierde esos derbis porque emplea violencia?

M. P.: Hablemos de estadística, que a más de uno le gustan. ¿Cuántos jugadores de cada equipo acabaron lesionados los últimos derbis? Ahí se verá si somos agresivos. Lo que sucede es que, cuando el poderoso gana, nunca mira hacia adentro sino que se excusa en factores externos.

R. P.: El seguidor del Espanyol se puede sentir muy orgulloso por los últimos resultados contra el Barça y, sobre todo, por la manera de lograrlos.

Precisamente Guardiola, como ahora Mourinho, son entrenadores que aprovechan la sala de prensa para calentar los partidos. ¿Por qué Pochettino no hace lo mismo?

M. P.: Mi estilo no es calentar los partidos. Por mucho que Guardiola o Mourinho lo hagan, yo no tengo por qué imitarles.

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Con el portugués, además, tuvo algún pique en el Bernabéu, aunque posteriormente se resolvió...

M. P.: Sí, pero queda olvidado. Lo que nadie resaltó es que Mourinho acudió a la sala de prensa, después del partido, cuando yo estaba atendiendo a los medios de comunicación. Se sentó en primera fila y se quedó escuchando.

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