Sergio sacó su Rifle
Pandiani adelantó a Osasuna pero el Levante se rehízo

Osasuna, tras el espejismo de su victoria frente a la Real, volvió a atascarse en el Reyno de Navarra, y eso que el rival podría parecer el idóneo para sumar su segundo triunfo. Pero el Levante fue tan guerrero o más que ante el Real Madrid y, aunque esta vez no mantuvo su portería a cero, Manolo Reina volvió a estar de diez. Los granotas incluso dominaron buena parte del primer tiempo pero el gran recorrido que deben hacer entre su trinchera y la zona donde se cuecen las habas es abismal y muy pesado conforme corre el reloj. Lo de la manta: te tapa los pies y te los deja bien calentitos pero se te congela el cerebro pues, por mucho que la estires, no es elástica. De hecho, la de los valencianos es bastante rígida. Sobre esa disyuntiva se tendrán que parar a meditar dentro de poco los azulgrana: cubrir la retaguardia o darle un poco de calorcito a los delanteros.
Con el desgaste físico del ataque azulgrana, los locales se fueron agrandando, con internadas incisivas de Juanfran y peligrosos centros de Camuñas desde la izquierda. Pero, una y otra vez, se estrellaban contra Manolo Reina. En el 24', Aranda bajó un balón al piso y Monreal, llegando como un expreso, fusiló encontrándose con la felina estirada del arquero malagueño. Después, Camuñas lo intentó desde la frontal pero el portero atajó en dos tiempos. En el 39', Juanfran disparó duro abajo y, del mismo modo, se topó con el andaluz. Claramente, los de Camacho, que escuchó durante buena parte del encuentro el 'vete ya' de parte de la grada, dominaban pero seguían sin ver puerta. Los granotas se lo jugaban todo a la estrategia -sólo inquietó Xavi Torres con un libre indirecto seco pero desviado- y la larga distancia, pero el intento de Xisco Muñoz llegó sin fuerza a Ricardo.
Noticias relacionadas
Grieta granota.
Los rojillos, a base de empeño, encontraron el hueco por el que colarse para golpear a su rival. Una contra de Rubén mal finalizada terminó con el balón en la frontal del área visitante. Soriano luchó con fe y, tras dos fallidos despejes de la defensa valenciana, Pandiani chutó y batió por abajo a Reina. Parecía imposible, viendo el escaso bagaje ofensivo del Levante, que la victoria se le escapara a los navarros. Pero, si hay una certeza cuando juegan los de Luis García, es que los finales no están escritos. Por eso, Ricardo, al que apenas se le había visto el pelo, se quedó sin reacción cuando observó que Del Horno realizaba un centro de 50 metros, Rafa Jordá lo bajó con el pecho y Sergio, con un zurdazo inapelable, recorriendo el esférico con el exterior de su bota, lo mandó a la red. La sensación final es buena para el Levante, que debe reflexionar sobre arriesgar más en ataque; y mala para Osasuna que, con todo su arsenal, es incapaz de tumbar a sus adversarios.



