La falta de concentración hunde al equipo gijonés
En los nueve goles recibidos ha habido errores defensivosUnos 2.000 rojiblancos se desplazarán a Zaragoza

El comienzo de temporada trajo los primeros síntomas de debilidad en el Sporting, con falta de efectividad arriba, pero, sobre todo, errores de concentración en la retaguardia, con nueve goles recibidos, casi dos por partido.
Uno de los problemas está en las jugadas de estrategia. El Sporting ve perforada su portería por este motivo en uno de cada tres goles recibidos. En el Calderón, un error tras el saque de un córner permitió a su rival abrir el marcador. Ante el Athletic, un saque de esquina mal defendido facilitó el empate de Llorente, y contra el Valencia otro córner permitió al contrario encauzar su victoria.
En las cuatro temporadas precedentes de Preciado, el trabajo de las estrategias era casi testimonial, pero para esta campaña se contrataron los servicios de un especialista, Josep Alcácer. Tanto en El Molinón como en el vestuario de Mareo se instalaron monitores y pantallas de televisión, para estudiar la teoría de las acciones de los equipos rivales, para lo que tanto Alcácer como José Manuel Pernía suelen viajar para analizar in situ a los próximos contrarios.
La falta de concentración es otro de los aspectos que crean complicaciones. Frente al Athletic, el marcaje de Canella a Gurpegui, por delante, permitió el primer tanto bilbaíno, y la lentitud de reacción de Gregory facilitó el de Soldado ante el Valencia. Contra el Atlético, el pasillo de la zona izquierda fue determinante y en el Camp Nou un error de posición de Sastre habilitó a Villa para que marcara.
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Botía y Eguren, los primeros advertidos de suspensión
Sebastián Eguren se suma a la lista de advertidos de suspensión al acumular cuatro tarjetas. El uruguayo disputó cuatro partidos, con una media de una amonestación por encuentro. El central Alberto Botía acabó el sábado su primer partido sin tarjetas, pero también está advertido de sanción, ya que en las cuatro primeras jornadas mantuvo el ritmo de una tarjeta por encuentro. Gregory y Rivera, con dos tarjetas cada uno, son los que siguen a los advertidos. En cinco jornadas, el conjunto rojiblanco suma 18 tarjetas amarillas, casi cinco por partido, todas ellas amarillas.




