Iniesta, el ídolo español en común
Hinchas rivales aplauden al hombre del Mundial
Solemos hablar de la sinrazón de la masa y de sus reacciones exageradas. Tendemos a pensar que el espectador individual es más sensato que el colectivo. Por eso tiene tanto valor que varios miles de personas, generalmente enfebrecidas, se pongan de acuerdo a la hora de reconocer el mérito de un adversario. Ocurrió en El Sardinero y el Calderón. Sucedió, en ambos casos, cuando Andrés Iniesta fue sustituido. El público, de forma mayoritaria, ovacionó al futbolista que se retiraba. Hubo espectadores que se pusieron en pie y también los hubo que se quedaron sentados, pero nadie acabó con las manos frías. El Barcelona, lo recuerdo, ya ganaba esos partidos con cierta comodidad.
La lectura fue inequívoca: las aficiones aplaudían al héroe del Mundial de Sudáfrica, al autor del gol decisivo. El pueblo se había pronunciado, la hinchada tenía memoria, incluso corazón. Si la victoria de España merece una cara debe ser la suya y si el triunfo se asocia a un estilo también le pertenece: talento y humildad.
Otros méritos.
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No faltaron, sin embargo, las voces contrarias. En ambos estadios se detectaron espectadores que reclamaron su derecho a aplaudir a Iniesta por otros motivos. En defensa de su libertad personal, los disidentes explicaron que su ovación no tenía origen en el tan traído Campeonato del Mundo, sino en la inmediatez del partido que se estaba jugando, en un regate reciente, en un sutil pase con el exterior o en un sombrero de ala ancha. Y en ese catálogo de florituras no fueron pocos los racinguistas que se rindieron al gol que les marcó de volea al empalmar un rechace del portero, ustedes recordarán.
El fenómeno no aminoró con la diversidad de opiniones, al revés. Si ya es difícil encontrar un mérito en el rival, Iniesta sumaba dos: jugón y campeón del mundo. Conocidas sus virtudes, el prodigio es reconocerlas con la flecha en el pulmón. La gran noticia es que el denostado hincha, solo y en compañía de otros, es capaz de admirar al futbolista, al hombre y al genio que se cubre con una camiseta. Gran noticia esa.



