El equipo hace terapia de grupo en el vestuario
"Ni tercer partido ni nada, mañana es la final de la Copa de Europa". La frase sale del vestuario, donde Gay reunió ayer a sus futbolistas en busca de una reacción. Habló el técnico y también los futbolistas entre sí. Y el entrenamiento, previsto para las 10:00, comenzó dos horas más tarde.

La apariencia de tranquilidad que presidió el día siguiente a la goleada con el Málaga (apenas 15 minutos de reunión en el vestuario) cambió por completo ayer y José Aurelio Gay retrasó durante casi dos horas el inicio del entrenamiento: en ese tiempo el grupo se reunió en el vestuario, hubo una charla de tres cuartos de hora de los técnicos con la plantilla, en busca de una reacción anímica, y un intercambio de impresiones directo de los futbolistas entre sí. La terapia dio forma a un compromiso firme de que el partido con el Hércules de mañana ha de servir para un viraje total.
Dentro de la caseta hay quien observa la situación con intención de no disparar los nervios (la primera victoria disipará el estado de inquietud general) y quien prefiere no ponerse vendas: "El miércoles hay que salir a morder", dijo el domingo Ángel Lafita, tras la derrota en Santander. "Para ganar tenemos que correr el triple", subrayó Sinama-Pongolle. Ayer, otra frase salida del vestuario resumía: "Ni tercer partido ni nada: el Hércules es la final de la Copa de Europa".
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Gay busca una reacción inmediata. Para ello medita cambios, pero sobre todo quiere un viraje anímico con el fin de que su equipo vuelva a ser el de la segunda vuelta del año pasado: agresivo, seguro, difícil de ganar. El partido del Málaga hizo más daño al grupo de lo que parecía. Un accidente nacido de los errores individuales, pero con obvias consecuencias en el estado del colectivo. Algunos jugadores salen al campo afectados por la presión, otros se encuentran en un desconocido estado de forma y hay quien deja mucho sudor con escasa eficacia. El combinado resulta en lo de Santander: un derrumbe a partir del 1-0 de Henrique. Otro error, por cierto.
Ayer, durante 45 minutos, Gay y Nayim analizaron de viva voz la situación con sus futbolistas, buscando una revitalización como la que consiguieron el año pasado. También hubo larga sesión de vídeo. Y los jugadores tomaron la palabra: con los técnicos y entre sí. De manera clara y directa, pero con el espíritu constructivo por delante. El grupo sabe que su unidad le ha hecho fuerte y va a apelar a ese valor para recuperarse. No más tarde de mañana, desde luego. Todo el mundo considera de vital importancia lograr el triunfo contra el Hércules. Y a partir de ahí, reconducir a un equipo limitado, sí, pero que esperaba hacerse valer; que empezó con signos de esperanza en La Coruña y no puede haber saltado por los aires en dos partidos.




