Polémica y anarquía en una noche loca en Riazor
Partido de ida y vuelta con dos penaltis a favor del Depor.


Deportivo y Getafe firmaron el empate en una noche de locura y polémica en Riazor, en la que ambos equipos hicieron méritos para llevarse los tres puntos.
El reino de la anarquía se adueñó del partido desde el minuto uno. Riazor presenciaba un fútbol sin control en el que el Getafe se movía mejor. El balón duraba segundos en los pies de ambos equipos, que ante el riesgo del robo veían en el patadón la solución idónea. Todo discurría a latigazos. Unas veces de Mosquera, otras de Urreta, de Arizmendi, de Adrián... Pero en esa ida y venida, la balanza comenzaba a ser azulona. Y así llegó el gol de Colunga, en una jugada de puro descontrol. Remate de Adrián, parada de Codina, perfecta contra de Manu del Moral, remate de Colunga fuera... y rebote en la pierna de Colotto para acabar con la imbatibilidad de un Manu que dejó su marca en 212 minutos.
El desbarajuste no sólo afectó a los jugadores, también lo hizo en los banquillos. Míchel tuvo que cambiar de portero a los 16 minutos por la lesión de Ustari. Lo de Lotina fue peor. Sentó a Míchel cuando sólo iban 39 minutos. '¿Por qué a mí?', se leyó en la boca del valenciano. Sólo tres minutos después, la lesión de Urreta obligó al de Meñaka a realizar su segundo cambio antes del descanso dando entrada al francés Desmarets.
Lassad y Desmarets.
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Los cambios, sin embargo, dieron un resultado fantástico en el arranque del segundo tiempo. Desmarets revolucionó al equipo y tardó un suspiro en provocar el primer penalti. El segundo, el de la polémica, tardó sólo siete más. Muñiz vio falta, lo mismo que Lotina, pero Míchel sólo apreció juego peligroso. La clase la puso Guardado batiendo tres veces (tuvo que repetirlo) a Codina.
Con el partido caliente, el Depor no supo matarlo, o más bien no acertó a hacerlo. Lassad no paró de encontrar huecos y dar pases de gol, pero el único en acertar fue Arizmendi, ayudado de nuevo de un rebote. Los coruñeses, que llegaron a acumular cuatro claras ocasiones de gol, se lamentan. El Geta, que vio como Manu se encontraba con el larguero, también. La anarquía es así.



