La bulería de Callejón Bueno
El granadino se reencuentra con el gol y el Espanyol, con su estadio talismán, ante el Almería.


Siete meses después, tras protagonizar una balada de San Valentín ante el Deportivo, ayer el bendito Cornellà-El Prat asistió por fin a la bulería -con permiso del almeriense David Bisbal- de José Callejón Bueno, segundo y acertado apellido del delantero. Un trallazo suyo desde la frontal desatascó a un Espanyol hasta entonces poco combinativo y fulminó a un Almería demasiado encorsetado al estricto libreto de Juanma Lillo. Y eso que de entrada prescindió del descarado 3-4-3.
La del sistema no fue la única sorpresa inicial. Mauricio Pochettino lo contrarrestó con la entrada de Iván Alonso por Joan Verdú. Gozó el uruguayo de dos ocasiones antes de lesionarse, pero se truncaron las conexiones entre la medular y la delantera. Deambuló Javi Márquez, abusaron los pericos del juego directo -quemaba el balón- y sólo apretaron desde fuera del área... Sin fortuna hasta que llegó Callejón. El Almería practicó el juego opuesto, pues se empecinó en salir con el balón jugado, en corto, y sucumbió ante la presión rival cuando podría haber sacado petróleo de pases largos buscando la espalda de la zaga.
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Así, la primera mitad se vivió a impulsos. Sólo pasada la media hora, Pablo Piatti intimidó primero a Carlos Kameni, ayer correctísimo, y respondieron en apenas un minuto Alonso y Callejón. Diego Alves advirtió que acabaría teniendo trabajo. Entre tanto, Hernán Bernardello lo intentó con una rosca desde la frontal... ¡Cómo no!
Pero el relato varió nada más arrancar el segundo tiempo. Un córner acabó en un buen balón colgado por Márquez, el rechace de Michael Jakobsen y la reaparición goleadora de Callejón. Su quinto gol en Primera. Lillo respondió estirando líneas pero el atrevimiento casi depara un triunfo aún más holgado. La tuvo Sergio García, en una vaselina que por poco no convierte la bulería de Callejón en fiesta mayor.



