Enemigo de sí mismo
El Atlético empezaba en Salónica a defender el título de la Europa League y no pudo hacerlo con buen pie. Mal partido de los rojiblancos ante un Aris que se empleó con más intensidad y entusiasmo. Ahora espera el Barcelona.


El infierno. El Atlético salió en Salónica a defender el título de campeón de la Europa League. Lo hizo en el infierno griego, en un ambiente hostil, pero el peor enemigo del Atlético fue el propio conjunto rojiblanco. Ni los hinchas locales ni los hombres de Cúper. Cuando los futbolistas de Quique juegan concentrados, metidos en faena y entienden que merece la pena dejarse la vida en el partido, como en Bilbao, son muy complicados de batir. Pero cuando el Atleti juega a medio gas también es un conjunto al que cualquiera puede derrotar. El Aris puso más que el Atlético y por eso ganó. Cuando los rojiblancos quisieron empatar no tuvieron ni la suerte ni la puntería necesaria para conseguirlo.
Punto de atención. No pasa nada por perder un partido. No será ni el primero ni el último de la temporada, aunque ahora el Atleti no puede permitirse ningún tropiezo inesperado más en la Europa League si quiere seguir adelante en su grupo. España empezó perdiendo en el Mundial y ya vimos lo que sucedió después, aunque ahora es vital ganar los partidos del Calderón. Y afrontarlos con la intensidad y la mentalidad necesarias para ello. En el fondo pesaba mucho el partido del domingo ante el Barcelona.
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El orgullo. El Aris llevaba 42 años sin perder en casa en competición europea y el Atleti no pudo romper esa racha. Aunque no tenga mucho nombre, el conjunto griego sí tiene orgullo cuando juega delante de sus incondicionales hinchas. Ese orgullo es el que mostrarán los rojiblancos pasado mañana en el Manzanares.
La reacción. Porque quizá en la mente de todos, aficionados, plantilla e incluso medios de comunicación, estaba más presente el encuentro ante el conjunto de Guardiola que el que se jugó anoche en Grecia. Lo más positivo es que la plantilla tiene ya pronto el partido de Liga para reaccionar y mostrar la cara que había enseñado en este inicio de temporada. Seguro que ante el Barça la cosa será muy diferente. Yo que Guardiola no me fiaría.



