Hagamos que parezca un accidente...
El ruido de descontento crece alrededor del Zaragoza, inflamado por la rotunda caída frente al Málaga. Gay evitó cualquier escenario de crisis, transmitió calma e insistió en que el objetivo "es la permanencia". Para lograrlo, el equipo necesita aferrarse a los valores que tuvo el año pasado.

Al hombre tranquilo no le van los gestos excesivos. En su rueda de prensa del domingo, tras una derrota violenta y con acusados en el banquillo, José Aurelio Gay arropó a sus jugadores negándose al reproche y aliviando tensión con alusiones al orgullo. En Aragón TV, después, subrayó: "El objetivo es la permanencia, nadie del club dijo nunca otra cosa". Ayer por la mañana habló con el vestuario antes del entrenamiento, apenas un cuarto de hora: nada anormal o extraordinario. Hagamos que parezca un accidente...
La intención no es quitarle importancia a lo ocurrido, tentativa inútil porque nadie puede esconderse de un partido con un desenlace tan revelador. Se trata de olvidar, pero a través del análisis y el ánimo: fortalecer al equipo en el revés. La situación guarda alguna similitud con el 4-2 del año pasado en Villarreal, quinta derrota de Gay en su debut con el primer equipo. Ese día, el Zaragoza encajó tres goles en los primeros 24 minutos. Gay también quitó a Jorge López en el 30' (por Arizmendi entonces, por Sinama anteayer). Y enterró el 4-3-3 que había subido del filial para adoptar un 4-2-3-1. Ganó en Tenerife con Jarosik de pivote, después tumbó al Sevilla y poco a poco salió hacia la luz.
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No hay sistema que cambiar esta vez, pero sí será necesario recuperar valores fundamentales del año pasado, a los que el Zaragoza ha de aferrarse: "Hay que volver a los orígenes, a nuestras raíces", decían ayer desde dentro del equipo. Esto es: "Seguridad defensiva, orden, la portería a cero". Nada de dispendios. Uno gasta lo que tiene o camina a la ruina. El temprano 0-2 del Málaga sacó a la defensa del Zaragoza a 40 metros de la portería, lo que prefiguró el naufragio. Fue una situación puntual, analizan dentro, pero no debe ocurrir. El Zaragoza no está para eso. Jarosik y Contini no pueden ir a defender a a la línea central porque su velocidad para trasladarse, y más hacia atrás, no lo aconseja. Quincy y los llegadores (Juanmi y Fernando) los rajaron de arriba abajo. Así que el equipo, al que Gay quiere más alegre que el año pasado con la pelota, habrá de trabajar los equilibrios.
Los gruesos errores de Leo Franco y Contini escapan a cualquier análisis. El italiano preocupa. El portero falló hasta en una salida arriba, cuando el juego aéreo está entre sus virtudes. El cambio de meta ni se contempla. Bastante tiene el hombre tranquilo con clausurar las vías de agua como para abrir un agujero de ese tamaño al segundo partido de Liga.




