El caco con botas
Cosa de chavales. O de ladrones muy raros. Mitómanos, tal vez, pero no es muy normal que un profesional del hurto rompa la puerta para desvalijar las Instalaciones de La Albericia y sólo robe botas y balones dejando donde estaba aparataje por valor de muchos miles de euros.

Un jugador de fútbol aguanta muy pocas bromas con sus botas de tacos. Son su utensilio de trabajo y en la mayoría de los casos son auténticos maniáticos de sus borceguíes, como les llamaba el clásico.
Por eso, ayer en La Albericia no estaba el ambiente para bromas: Uno o varios ladrones reventaron, literalmente, la puerta del vestuario racinguista con el único objeto de hurtar material deportivo. Se llevaron 16 pares de botas del primer equipo y un saco de balones del Racing B. Entre los damnificados estuvieron Pinillos, Christian, Ponce, Colsa, Arana, Munitis, Edu Bedia, Kennedy, Rosenberg y Luque.
Según los miembros de la policía científica ('lupas' para sus compañeros) que acudieron a sacar huellas digitales tras la pertinente denuncia, parece que los delincuentes usaron para descerrajar la puerta del módulo provisional en el que tienen sus vestuarios desde hace meses los racinguistas un simple destornillador de gran tamaño. Allí mismo (y sin contar los utensilios del gimnasio valorados en decenas de miles de euros, pero muy pesados) los ladrones pudieron haberse llevado varios aparatos médicos de gran valor y un equipo de música prácticamente nuevo.
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Casi nuevos.
La mayoría de los pares de botas que se han llevado son casi nuevos y estaban en el vestuario (y no en el cuarto de las botas, mucho mejor cerrado) porque los futbolistas estaban entrenándose con ellos precisamente para 'hacerlos al pie' de cara al partido en Valencia. A lo largo del entrenamiento fueron constantes los cambios de calzado de los jugadores buscando la mayor comodidad. Munitis cree que "si supieran la chapuza que nos han hecho no se los hubieran llevado". O sí.



