Los mejores de Europa
El Atlético ganó en un gran partido al Inter. Y se hizo con la Supercopa de Europa. Los goles de Reyes y Agüero ya son historia del club, lo mismo que esta plantilla que nos está acostumbrando a ganar. Volvemos a ser grandes


Un equipo campeón. El Atlético es el mejor equipo de Europa. Nadie contaba con nosotros ni para ganar la Europa League ni para hacernos con la Supercopa. Pero ayer la bandera que ondeó en lo más alto en el Louis II fue la rojiblanca, con el escudo del oso y el madroño. Atrás quedaron esos últimos años donde los atléticos mirábamos por debajo del hombro a los demás. Atrás quedaron esos años donde llegábamos a casa tristes y deprimidos y buscábamos el mínimo consuelo en el primero que estaba a nuestro lado. Eso ya es historia pasada. Ahora el Atleti es grande, el más grande del fútbol continental. Este 2010 ya es inolvidable para todos y la pena es que no sea eterno. Aunque en el fondo, pasen los años que pasen y estemos donde estemos, siempre nos acordaremos de Hamburgo y de Mónaco. E incluso de Barcelona, pese a que perdiéramos.
Saltó la banca. El equipo no partía como favorito e incluso las apuestas eran favorables al Inter. Pero el Atlético, en la ciudad del glamour y los casinos, hizo saltar la banca y demostró que siempre hay que contar con él. Recuerdo que en Hamburgo los aficionados locales nos felicitaban por la manera en que el equipo ganó. Con una afición entregada a los suyos. Ayer volvió a suceder lo mismo y la hinchada del Inter también se rindió a la afición y al equipo rojiblanco. Porque además de ganar es importante la manera de hacerlo. Y hasta en eso el Atleti fue el número uno.
El técnico. Quique había estudiado perfectamente al rival y no dejó un resquicio al conjunto italiano. El técnico indicó que su Atleti sería en la cita de Mónaco un conjunto diferente al de la pretemporada. Y llevaba razón. A la hora de la verdad el equipo respondió y el entrenador fue el primer responsable de que esto fuera así. Y si el técnico estuvo de diez, lo mismo pasó con todos los jugadores. Lo malo es que hoy algún gran club europeo estará tentado de llamar a la puerta y querer llevarse a Agüero, Forlán, De Gea o Reyes. Nuestros jugadores son ahora la envidia del fútbol europeo. Y algunos formados en la casa.
Noticias relacionadas
La nieta. Cerezo se tuvo que dar la vuelta el martes por la mañana cuando llegaba al aeropuerto de Barajas porque su hija daba a luz. Lo hizo por la noche y el presidente ya auguró que la niña traería la Supercopa debajo del brazo. Ayer viajó a Mónaco y si el club irradia felicidad, lo del presidente ya es el no va más. Él tampoco olvidará este año mágico. Como tampoco Gil Marín, que le empieza a coger el gusto a las victorias. Él se acuerda siempre de alguien que ya no está pero que le da fuerzas extras.
La afición. Me alegro, sobre todo, por la hinchada. Por mi amigo Fernando, que con su peña, Flor de Entrevías, se dio un palizón enorme para viajar a este partido. O el de las peñas de toda España que se desplazaron a este partido. Incluso las cuatro del extranjero. 5.600 atléticos lo dejaron todo por su equipo. Y ellos se lo merecen. Y hay gente del club que también ha luchado mucho para que esto se produzca. Nada más acabar el partido, me llamaron muchos para felicitarme: Jesús, de Maqueda, mi cuñado Quique, Julio, el conserje de mi casa, ecuatoriano y ya rojiblanco: "He intentado dar todas las fuerzas para que el Atleti gane". Incluso Roncero dio la enhorabuena a la sección atlética. Y mi mujer se emocionó tanto como yo. Eso es el Atleti, un sentimiento diferente. Y eterno.



