"Ojalá pueda llegar a jugar como Di Stéfano"
'El Fideo' se presenta hoy ante su nuevo público en el Trofeo Bernabéu. Será un día especial. Viene de marcar su primer gol ante el Hércules y quiere justificar su fichaje. A sus 22 años, su carrera como futbolista ha sido meteórica. El argentino hace balance en las páginas de AS.

¿Por qué es un canalla?
De chiquito jugué en Rosario Central y me inicié allí a los 7 años. Gracias a los canallas estoy ahora en el Madrid.
Explique a los lectores de AS el porqué del apelativo.
Hace muchos años Newell's Old Boys quería hacer un partido a beneficio de los enfermos de lepra y Rosario Central se opuso. Por eso, a Newell's se les llama los leprosos y a los de Rosario, los canallas.
Ahora vive en La Finca, un lugar muy diferente al que se crió en la calle Perdriel
Es el lugar donde nací y donde hice mis mejores amigos. Lo tengo tatuado en el antebrazo. Llevamos el mismo tatuaje seis amigos. Toda la gente a la que quiero está en el barrio de Churrasco.
En ocasiones cuando un futbolista llega a la cumbre, se olvida de los amigos de siempre...
Yo no. Para mí Alex, Nico, Diego, Mauri, Jeremías y Bryan lo son todo, junto a mi familia y mi novia, Jorgelina.
¿Es cierto que su primer traspaso con siete años, del Atlético Torito a Rosario, fue por 25 balones?
(Ríe) Sí, pero creo que fueron unos pocos más.
Qué rápido pasan los años. Ahora juega en el Madrid...
Parece que mis inicios fueron ayer, cuando mi representante, Andrés Miranda, vino a casa de mis padres. Debuté a los 17 en Primera. Luego con 19 fui para Benfica y ahora, el Real Madrid. Ha pasado todo muy rápido: Mundial Sub-20, Juegos Olímpicos y Mundial de Sudáfrica. Mi agente me ha ayudado mucho en todo.
¿Y cuánto le debe usted a su familia?
Un doctor le dijo a mi mamá (Diana) que me metiera a hacer algún deporte con tres años porque era muy nervioso, muy eléctrico. Y mire, gracias al consejo de ese médico ahora estoy aquí. Y mi padre fue carbonero. Estuvo 16 años trabajando con el carbón, pero cuando empecé a triunfar y vine a Europa le dije que no quería que trabajase más.
Entonces, ¿usted trabajó con su padre?
Sí. Repartía y embolsaba el carbón. Le ayudé desde los 13 años hasta que hice mi debut en Primera.
Eso sí que es duro y no los entrenamientos de Mourinho...
Sí, pero cuando un padre lo necesita y la familia no está bien económicamente, tenía que esforzarse todo el mundo.
Su padre futbolístico fue el Kily González, ¿no?
En parte sí. Hablo con él muy a menudo. Jugué un año con Kily en Rosario Central. Me sirvió mucho su experiencia y sus consejos. Me dijo que siempre hay que tener ambición de llegar lejos y querer siempre más. Es lo que hizo él, por eso llegó al Valencia y al Inter.
¿Impresiona más entrar ahora en el vestuario del Madrid que en el de Rosario Central cuando tenía 17 años?
Son sensaciones diferentes. Rosario es el club que llevo en mi corazón. Ahora jugar con todas las estrellas es algo muy lindo, pero no me asusta.
¿Cómo de diferente es el estadio de Central en comparación con el Bernabéu?
No lo sé (ríe). La hinchada de Argentina es muy diferente. Es otra cosa, pero todavía no he jugado en el Bernabéu.
¿Qué le dicen sus compañeros de su nuevo estadio?
No me dicen nada. Yo estuve el año pasado en el Bernabéu contra un equipo que había perdido 4-0 y debía remontar para poder pasar.
¿El día del Alcorcón?
¡Eso es!
¿Estuvo viéndolo en el estadio en directo?
Sí, porque estábamos con la selección argentina.
¡Vaya partido que vio!
El estadio es algo duro, pero cuando las cosas van bien la gente empuja muchísimo.
¿Enamorará usted al Bernabéu en su debut?
Sí, ojalá que sí. Quiero demostrar que si estoy aquí, por algo fue.
Su compatriota Gago lo ha pasado mal con los pitos del Bernabéu.
Sí, lo sé. Es un público muy exigente. Lo del Alcorcón fue algo duro. Sé que han pitado a Fer, pero son cosas que pasan.
¿Le da algún consejo?
No, cada uno tiene lo suyo. Si hago las cosas bien, sé que no voy a tener ninguna pitada.
Usted llegó al Benfica como sustituto de Simao. Eso también conllevaba mucha presión, ¿verdad?
Sí (ríe). Cuando llegué todo el mundo me decía que debía ser como él. Con el tiempo me fui adaptando.
Lo pasó mal. Sus padres estuvieron viviendo en Lisboa.
Sí. Los dos primeros años me tocaron dos técnicos que no me querían mucho.
¿Camacho y Quique?
Sí (ríe). No jugaba mucho, pero no me importó. Luego el tercer año me tocó con Ferreira y mejor. Fue ahí cuando empezó a cambiar todo.
Argentino, su apellido empieza por Di y juega en el Madrid. ¿Emulará a Di Stéfano?
Ojalá pueda llegar a jugar como Di Stéfano. Empiezan igual los apellidos y espero que todo me salga bien aquí.
Usted es el fichaje más caro de esta temporada...
No me asusta nada de eso. Entro en la cancha pensado en lo que yo soy y lo que tengo que hacer en el equipo. No me afecta si valgo 50, 25 ó 100.
¿Le ha tranquilizado el gol ante el Hércules?
Sí. Me sirvió para estar más tranquilo y tener más confianza en mí mismo. Me sirvió muchísimo después de haber fallado minutos antes una ocasión.
Es el cuarto futbolista que más minutos ha jugado en pretemporada. Mourinho cuenta con usted, y mucho.
Se ve que sí. Estoy tranquilo. Día a día demuestro querer estar ahí. Mourinho me dice que deje todo en los entrenamientos y en la cancha.
¿Qué le pasó en el Mundial? ¿No brilló por no jugar en su posición?
No fue tanto el esquema, sino los nervios, que me jugaron una mala pasada. Tenía el apoyo de Diego y todo el mundo, pero la presión me superó un poco.
Aquí tendrá más presión.
Es diferente jugar en la selección que un club. Estoy preparado para superarla.
¿Se siente más extremo o segundo delantero?
Me da igual, juego a gusto en las dos posiciones.
¿Está a punto este equipo?
Para el inicio del campeonato estaremos a tope. Estamos obligados a ganarlo todo.
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Suerte esta noche.
Gracias. Reconozco que jugar en el Santiago Bernabéu debe ser alucinante.




