Este Racing pinta mejor
Vence en su debut en Cantabria ante el Sporting.


El sueño del Racing sería enfrentarse al Sporting durante 38 jornadas de Liga. Así no tendría sufrimientos, volverían las olas a la grada y el himno de la UEFA. El equipo cántabro le ha cogido la medida al de Preciado, ya sea en Gijón, en El Sardinero o en los bolos veraniegos. Frente a él gana y hasta convence. Contra él florecen brotes verdes (últimamente marcaron contra ellos Geijo, Tchité y Torrejón). Y ante el vecino se esfuman los complejos. Por no decir que teniendo a los asturianos frente a frente es cuando se ve a más cántabros sobre el césped.
Ayer, en Guarnizo, volvió a escribirse otro capítulo de esta peculiar historia. Un episodio que permite al Racing mirar al frente con optimismo y al Sporting afrontarlo con más de una duda. O eso es al menos lo que demostraron. Quizá no sea anecdótico que el Racing ganara con justicia, desaprovechara una clara ocasión de un especialista en esas labores (Tchité) y estrellara un balón en el palo mientras su rival, siempre correoso, sólo dio síntomas de existir a balón parado.
Buenos onces.
Gustó que Portugal ya se haya decidido, a falta de más refuerzos, por un once tipo. Así da tiempo a coordinarlo con el Barça en el horizonte. No como Mandiá, que días antes de su debut aún alineaba a Sarmiento. Del equipo inicial, fascina Cisma, que ataca igual de bien que defiende, y que la defensa por fin sea sólida y tenga una salida digna de balón. Una mejora del pasado; eso sí, que reporta riesgos muchas veces innecesarios. Del centro aún chirría Bedia por su falta de peso en el juego o, porque los que le conocemos, sabemos que puede dar justo lo que le hace falta a este Racing. También encandilan las dos bandas por atrevidas y motiva Munitis, aunque le falte un destinatario de peso para culminar sus intenciones de pase a la espera de ver si Ariel (debutó) es tanque o paquete.
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También gustó que Preciado, a pesar de haber jugado hace tres días frente a la Real, pusiera a muchos de sus pilares. El Sporting demostró que tiene portero para rato, que Rivera (no jugó) es a este equipo como mi madre a mi casa y que, si no tiene un creador de juego, condena a su talentoso ataque. Ni Matabuena ni Landeira fueron capaces de robarle el balón a Colsa y, por eso, fracasaron los tres mediapuntas y su killer, Sangoy. Aún así, la presión y la calidad que atesora en los metros finales le garantizan sobrevivir un año más. Que no es poco ni fácil.
Torrejón fue el héroe del partido aunque mereció serlo Arana por su constancia. El central enchufó por la escuadra una acción estratégica de Kennedy. Su tanto, precioso, recuerda que en el Racing cualquiera marca antes que sus delanteros y que el Sporting se desenvuelve mejor en el área rival que en la propia.



