Vendaval del Polígono, de Heliópolis y Los Gitanos
Gordillo regresa por una sencilla razón: es bético


En el almuerzo que los últimos viernes de cada mes celebra a la verita del campo del Betis la plantilla verdiblanca que ganó la I Copa del Rey, en 1977, algunos viejos camaradas dieron un consejo a Rafael Gordillo Vázquez: "No te metas en líos".
Pero a Rafael Gordillo nunca le ha faltado el valor: en el Polígono de San Pablo, en el barrio de Heliópolis, de verdiblanco, o en Mönchengladbach, de blanco madridista, siempre con las medias caídas. El Gordillo que toma la parte mayoritaria de las acciones del Betis lo ha hecho con el mismo valor que aquel Vendaval del Polígono que debutó en el Betis contra el Burgos, de la mano de Rafa Iriondo: en 1976. El valor que llevó a Ruud Gullit a proclamar: "Si hay un jugador al que admiro, es Gordillo".
Tras cerrar en 1992 sus siete años en el Real Madrid (cuando era vecino de Paco Umbral), Gordillo se dio el gustazo de volver al Betis: entre 1992 y 95. Se marchó con un partido homenaje ante el Real Madrid (que Lopera le airea cada vez que puede) y aún jugó dos años en el Écija, en Segunda, donde firmó algún gol magistral. Con 40 años cumplidos, dejó de jugar al fútbol activo: en 1997. Acabó el futbolista y empezó el mito: Gordillo jugaba al fútbol en la playa de Matalascañas, Gordillo se vestía de corto para un anuncio de Telefónica, Gordillo compartía penas y alegrías con su compadre moranco César Cadaval, Gordillo ya podía llevar tranquilamente su Cristo de Los Gitanos, el Manué de San Román. Era abuelo, pero era Gordillo: mito y leyenda. Gor-di-llo.
Écija.
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Entre 2006 y 2008, doblando el cabo del medio siglo, Gordillo siguió jugando partiditos indoor y de fútbol-playa. Y, junto a amigos como Roberto Ríos, hoy segundo entrenador verdiblanco, y Pedrito Buenaventura se alistó en una nueva aventura en Écija: al control del club. Iba a los mandos del Écija que plantó cara al Real Madrid en dieciseisavos de la Copa del Rey 2006-07. Pero el proyecto no cuajó...
Después entró en una candidatura de Los Gitanos. Y brilló como nunca, como en aquellos tiempos de Iriondo, en la tremenda manifestación bética del 15 de junio de 2009. Él encarna hoy aquellos versos de Rafael Alberti al as aviador republicano Luis Hidalgo de Cisneros: "Era todo gracia, era/todo valor, todo hombría/su juventud verdecía/ dondequiera que estuviera". Gordillo es todo eso. Y regresa al Betis por algo más: porque es bético.



