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"No sé lo que valgo; cuando empecé, nada"

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"No sé lo que valgo; cuando empecé, nada"

"No sé lo que valgo; cuando empecé, nada"

El Madrid le quiere, ¿Cuánto piensa que debería pagar al Inter para ficharle?

Sobre lo que valgo no tengo ni idea. Cuando empecé a jugar ni siquiera tenía valor. Las personas dicen que ahora soy valioso pero yo no les escucho demasiado. Trato de concentrarme en el fútbol. Ayudo a mi equipo e intento demostrar que valgo. Supongo que todo esto es un reconocimiento a mi trabajo. Para mí lo que hago en el campo es lo único que vale.

¿Ser un defensa tan ofensivo le ha dado problemas?

Sí. En Brasil en mis inicios tuve que dejar el Gremio e irme al Cruzeiro porque el entrenador de los jóvenes no se adaptaba a mi tipo de fútbol. Luego en Europa al principio también me costó porque en Brasil estaba acostumbrado a atacar y en Francia tuve que aprender a defender bien porque el fútbol brasileño es completamente diferente al fútbol europeo. En mis primeros seis meses en el Mónaco sufrí bastante porque no me fue fácil atacar y defender al mismo tiempo. Permití algunos goles en contra y fui crucificado por ello. Después de aquellos errores aprendí la lección.

¿Qué hizo para mejorar?

Mi objetivo era jugar en un gran club de Europa y para lograr eso tenía que aprender a defender. Me estuve entrenado todos los días para mejorar. Lo logré y hoy me siento preparado para jugar en cualquier club de Europa. Estoy capacitado tanto para defender como para ayudar a mis compañeros en el ataque.

Con 29 años, ¿en qué momento de su carrera está?

Estoy en el mejor momento de mi carrera. Las cosas me están yendo de maravilla y no quiero que esto pare.

¿Por qué siempre lleva el 13 en su camiseta?

En el Mónaco un supervisor me dio la lista de números que sobraban y uno de ellos era el 13. Entonces recordé que cuando estaba en el Cruzeiro mi camiseta en la Copa Libertadores era el 13 y pensé si allí llevaba el 13 por qué no también en Francia. Me dijeron que el 13 daba mala suerte y en ese momento lo tuve claro y me dije: definitivamente quiero el 13 para enseñarles que la mala suerte no existe. Luego, cuando llegué al Inter, Zé María, que llevaba el 13, se fue y lo volví a coger.

Parece que a usted no le ha ido mal con el 13...

He demostrado que el dorsal 13 no da mala suerte y que a mí, incluso, me da buena suerte. No soy supersticioso. Las supersticiones pueden ser un estorbo. Hay muchos futbolistas con supersticiones que han perdido grandes partidos. Sin embargo, yo no tengo ninguna y he hecho historia con el Inter.