George Best ya tiene musical: Dancing Shoes
La obra se estrenó ayer en la Ópera de Belfast

Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y coches. El resto simplemente lo derroché". George Best es el autor de esta frase y de otras muchas en las que cuesta distinguir la exageración de la verdad. A saber: "Si yo hubiera nacido feo, ustedes nunca habrían oído hablar de Pelé". Su historia es un mito. Fue sublime como futbolista, mujeriego y bebedor. Le llamaron el Quinto Beatle y murió después de un proceso autodestructivo que acabó con él en 2005, a los 59 años.
Su recuerdo impregna hasta tal punto Irlanda del Norte, su país natal, que se pusieron en circulación billetes de cinco libras con su imagen y se bautizó con su nombre uno de los aeropuertos locales. Y cuando todos los homenajes parecían cumplidos, acaba de llegar el último: el musical 'Dancing Shoes'.
El título de la obra, estrenada ayer en la Grand Opera de Belfast, parte de una de las muchas leyendas que rodean a Best. Se cuenta que cuando le animaron a ponerse las botas para jugar con el Manchester, él respondió: "No son botas, son mis zapatos de baile".
Ente Robbie y Rod.
En un elenco de artistas norirlandeses, el actor que representa al genio es Aidan O'Neill, menos apuesto pero mejor cantante. No obstante, si la obra cruza las fronteras del Ulster, ya son muchos los que coinciden en señalar al mejor intérprete posible: Robbie Williams. El cantante inglés, propietario del Port Vale (Tercera División), comparte aficiones excesivas con Best y le iguala, dicen, en conquistas femeninas. Conviene recordar que Rod Stewart, el otro candidato al papel por rockero y coleccionista de rubias, ya ha cumplido los 65.
Una de las canciones más emotivas de la función lleva por título 'Creo que te he encontrado un genio', tema que se basa en la llamada que hizo el ojeador del Manchester United Bob Bishop a su jefe, el gran Matt Busby. Ese día Bishop descubrió en las calles de Belfast a un flacucho de 15 años que cuando regateaba a todos los niños del barrio volvía a empezar.
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Su hermana Bárbara no dejó de llorar en la premiere y, agotadas las localidades para el programa previsto (hasta el 15 de agosto), no se descarta una ampliación. No es raro si pensamos que 100.000 personas salieron a las calles de Belfast en el funeral del futbolista.
"Podía vencer a cualquier rival, pero no podía vencerse a sí mismo". Eso dijeron sus amigos. Best volvió a ser más ingenioso en su propia definición. La pronunció en 1999, el día que le reconocieron como uno de los futbolistas del siglo: "Es un placer estar aquí. Y es un placer estar en pie".



