Europeo sub_19 | Francia - España

La filosofía de España desafía a la anfitriona

La Sub-19 busca el Europeo ante una Francia muy motivada

<b>ANIMADOS A POR EL GRAN TÍTULO.</b> Los jugadores de la Sub-19 demostraron en el entrenamiento que están ilusionados con la posibilidad de proclamarse esta tarde campeones de Europa. Así se lo hicieron ver al preparador físico Juan Carlos Martínez, al que rodearon y mantearon después de que les exigiese el máximo en todos sus ejercicios.
Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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Los históricos rincones de Caen aún conservan los humeantes recuerdos del Desembarco que cambió el curso de la historia, el de Normandía, en lo que fue el ocaso de la Segunda Guerra Mundial, y en semejante escenario se puede producir esta noche otra conquista de igual mérito, aunque en este caso, futbolística. Los 18 mejores jugadores juveniles españoles se miden a los 18 mejores franceses en un duelo por el mando europeo, cada cual a su estilo, cada uno según las cualidades que brotan en dos países tan diferentes que no parece que sean vecinos.

España presenta para la ocasión una de las mejores generaciones que hayan surgido en los últimos tiempos, similar a la recientemente triunfadora absoluta hasta en el más mínimo detalle, y singularizada por el estilo de toque y toque de sus mediapuntas -Keko, Canales, Thiago y Pacheco-, calco esperanzador de la línea de bajitos que han comandado Iniesta y Xavi hasta el título mundial en Sudáfrica. Ya existe un poso ilusionante al ver el juego que ha sido capaz de practicar el cuadro de Milla, pero en la final le toca demostrar, además, que sus pilares son capaces de aguantar embestidas de otro calibre. Tan importante en la formación de estas promesas es el aspecto del juego, como el de aquello que lo rodea. Eso de parar el partido, hacer una falta cuando es debido, no descoserse en ciertas jugadas, como por ejemplo a balón parado, y matices, en general, que sirven para decantar finales. Eso sí que se aprende y los chicos de Milla, experto en dicha materia cuando era jugador, están hoy ante un examen de bastante exigencia.

Ambiente.

Una de esas duras pruebas, probablemente la principal, será pelear contra el contexto en el que se dibuja la final, disputada en territorio francés y ante 15.000 gargantas locales que apoyarán a los bleuetes como si hubiera algo más que un simple Europeo Sub-19 en juego. Y es que, quizá, sí lo haya. El cruce de estilos es máximo, se mezclarán dos filosofías bien diferentes que irremediablemente conducen al éxito, aunque sea en estos momentos el modelo español el que prime.

Pero la fuerza física que los inmigrantes de sus colonias han impregnado a los franceses, aquello que Luis Aragonés bautizó como condición física de base, sigue siendo un arma muy útil, sobre todo cuando se trata de equipos juveniles y aún sin formar fisiológicamente del todo. Ante semejante reto, la Selección ha encontrado la fórmula con la que salir airoso y siempre triunfante, y esa no es otra que el juego combinativo y de continuos pases, el tiqui-taca. Funciona, desde luego que sí, a la vista están los resultados, aunque en ocasiones como la de hoy resulte un atrevimiento similar al de domar la fiereza de un pitbull al son de una pareja de finos violines.

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Más si se tienen en cuenta los precedentes que rodean a esta gran final. Estas dos estupendas generaciones ya se cruzaron en la final Sub-17 de hace dos años, en el Europeo de Turquía, y entonces la Selección goleó sin piedad alguna al cuadro galo (0-4).

De los protagonistas de entonces, 19 se mantienen en primera línea de fuego repartidos en ambas plantillas, diez por Francia y nueve por España, lo que hace posible una revancha de lo más atractiva para el espectador. Es un aliciente más de un choque histórico, toque contra físico, calidad contra potencia, precisión contra empuje, futuro contra futuro. Francia contra España, la Batalla de Normandía se traslada al fútbol juvenil 66 años después.

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