Perea brilla en Heliópolis
Golazo del canterano ante un Betis aún sin pulmones


Heliópolis fue indiferencia anoche, la peor noticia para el Betis. El sainete legal en el que se ha convertido el futuro de la entidad ahuyentó a su afición, que no asistió, ni siquiera por curiosidad, al estreno de su equipo. Mal comienzo para la tentativa de retorno a Primera y para Oliver, el dueño recién llegado, pero, sinceramente, es difícil reprochar algo a una hinchada que vive con la impresión de que le están tomando el pelo a las trece barras.
Una lástima porque quizá este hecho influyó en que los de Mel, con sólo cuatro días de preparación, no se vieran incitados a plantar más cara en la primera parte. Quique piensa que la distancia de un equipo a la cabeza de la tabla en la Liga es directamente proporcional a lo alejado que defienda ese equipo con respecto a la línea de gol contraria. Así ha instado a sus jugadores: el Atlético debe ser agresivo para poder competir con los mejores, con una defensa profunda en campo contrario marcada, sobre todo, por los mediocentros. Así Mario Suárez y, sobre todo, Camacho asfixiaban y el Atlético robaba, con demasiada facilidad en la zona de creación. El ímpetu se tradujo, no sólo en defensa, sino también en ataque y así fue como Camacho explotó su poderío físico para exhibirse en uno de los campos que domina, el juego aéreo. El canterano marcó el primero con un gran cabezazo tras un saque de esquina botado por Alberto Perea. Fue la confirmación que necesitaba el Atlético para ir más allá en su excitación, más palpable aún en los jóvenes. La nueva camada colchonera volvió a dar un paso al frente. Esta vez fue Alberto Perea, el manchego se bastó él solito para fabricarse un gol que no olvidará nunca. Robó él mismo en la divisoria y, tras un maradoniano eslalon, se plantó ante Razak batiéndole con un golpeo de calidad.
Cambios.
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En la segunda parte ambos técnicos cambiaron, casi por completo, la cara a sus equipos. Mel puso a varios de sus mejores futbolistas, algunos de los cuales será difícil que sigan ya que la política de recortes no lo permite. Dos de ellos, Sergio García y Odonkor, castigaron la falta de nervio con la que salieron los teóricos titulares de Quique en la segunda parte. La centella alemana recogió un pase filtrado por Sergio García y liquidó a un De Gea que se quedó a media salida.
Fue la sacudida que necesitaba el Atleti porque a partir de ahí supo retomar el control y disfrutó de dos claras ocasiones, una de ellas de Salvio. Al argentino le faltó el instinto que define a un goleador en el área y no fue capaz de localizar con precisión el disparo que repelió Goitia. Sufre Salvio en esa posición y Quique aún no se define en cuanto a esa tercera pieza en punta que debiera dar un respiro a Forlán y a Kun. Ayer tanto Ibra como Diego Costa estuvieron correctos y su duelo particular acabó en tablas.



