Amistoso | Braga 1 - Athletic 3

Susaeta saca la varita

Participó en los tres goles de un gran Athletic en el tramo final

<b>ALEGRÍA. </b>Andoni Iraola celebra con alborozo uno de los goles del Athletic junto a Markel Susaeta, ante la mirada de Ion Vélez.
Nika Cuenca
Redacción de AS
Actualizado a

El Athletic está como un tiro. Al menos, se mueve a una velocidad impropia de estas alturas del verano. Sin sus campeones mundialistas, fulminó al contragolpe en la segunda mitad a un Braga con el motor más engrasado. Lo logró gracias a la recolocación de Susaeta en la banda derecha y las irrupciones de dos delanteros desde el banquillo, Vélez e Igor Martínez, que actuaron de verdaderos revulsivos.

Susaeta convirtió todo en oro. Marcó el empate a uno y dio los otros dos tantos, uno de ellos a Igor, que va camino de ser la revelación de la pretemporada. No pareció ni mucho menos estar renqueante de sus problemas en el empeine que sufrió en Huelva. Por su parte, el ex del Alavés viaja a la velocidad de un rayo y además acierta. Sale a gol por partido y ya aspira a convertirse en el nuevo descubrimiento de Caparrós.

Los leones trataron de manejar la pelota en el tramo inicial, pero Iturraspe no se sintió cómodo hasta que Gurpegi abandonó la cal. Los portugueses se adelantaron al borde del descanso con un penalti muy discutido por mano de San José en un córner. Meyong Zé, que en el Levante pareció un petardo y en Braga funciona, batió a Iraizoz desde los once metros.

El Athletic aprovechó su velocidad arriba de manera inesperada, cuando en teoría debía ser el Braga quien impusiese su mejor preparación. Pero los leones ya vuelan porque han llegado muy finos.

El Athletic se mantuvo en pie atrás por las buenas actuaciones de Ustaritz y del internacional juvenil Aurtenetxe, que oposita al lateral izquierdo y supo jugar el tramo final de central. Esperó su momento y este llegó. Los leones supieron romper la defensa en línea local con dos grandes pases de Vélez, renacido para la causa, y Susaeta. Las definiciones fueron también soberbias, por bajo, imposibles para el guardameta local.

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Los bilbaínos empezaron a tocar y disfrutar. Iraizoz no se sintió amenazado en ningún momento desde el empate y, para colmo, Susaeta lanzó al primer palo un balón parado y San José acertó a redimirse del penalti con un bendito desvío a la red, demostrando su olfato en el área rival.

El público local aceptó de buen grado la derrota y siguió animando a los suyos. El Athletic no les estropeó la fiesta, pero se fue a dormir a Oporto pensando en que las cosas marchan francamente bien. Susaeta sacó la varita mágica y hubo premio gordo.

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