Del Bosque, el hombre que pasaba por allí


Enhorabuena, Vicente, campeón del Mundo", aclaman a Del Bosque a cada paso que da. Y el responde, entre tímido y agradecido: "Las felicitaciones, a los jugadores. Yo sólo pasaba por allí". La humildad, la discreción, la reserva y la prudencia son las virtudes que mejor definen a Del Bosque, que se distingue por su sensatez para formar juicio y su tacto para obrar y luego explicarlo. Por eso es un entrenador que ha sabido ganarse el respeto de todos los futbolistas, desde las grandes estrellas como Ronaldo, hasta los últimos canteranos en llegar a la cumbre, como Javi Martínez o Busquets.
Ronaldo, un jugador descreído de los entrenadores, fichó por el Madrid tras chocar con Cúper en el Inter. Llegó sin conocer a Del Bosque, y unos meses después le dedicó uno de sus goles en el Bernabéu con un fuerte abrazo. Del Bosque había perdido a su madre unos días antes.
El caso de Ronaldo es el más conocido, precisamente por la grandeza del jugador. Pero si Del Bosque aprecia y entiende de algo es de cantera. En la del Madrid trabajó durante catorce años. Los más viejos del club, sus inseparables amigos de la cuadrilla de Malbo y Molowny, aún recuerdan que "era el primero en llegar a la Ciudad Deportiva y el útlimo en salir. Y cuando lo hacía se paseaba por todos los vestuarios, desde el del primer equipo hasta el de infantiles, para apagar la luz y cerrar los grifos que algún chico despistado siempre se dejaba abierto".
Vicente del Bosque está feliz por el Mundial de España, pero no es completamente dichoso "porque alguno de los chicos se ha quedado sin jugar. Me hubiera gustado que todos hubieran debutado, pero la derrota ante Suiza trastocó esos planes. Esto es lo que más me duele. Pero son jóvenes y tendrán más ocasiones".
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Retranca.
De ello ha hablado más de un rato con Camacho, compañero durante tantos años en el Madrid, que ha estado en Sudáfrica como comentarista de Tele 5, "pero ni siquiera me dijo que iba a repetir equipo en la final. Yo estaba convencido de que iba a meter a Torres", cuenta ahora Camacho en una imagen que refleja bien cómo es Del Bosque. Otro episodio que resume su personalidad se refiere a la pregunta que un día le formuló un presidente sobre un cambio. Con pausa le contestó: "Tengo mis razones, presidente, pero si le doy explicaciones usted pensará que me he equivocado".



