El abrazo a Iker fue un gesto de felicitación y solidaridad
Trece compañeros corrieron hacia él al finalizar el partido

Sucedió al finalizar el partido contra Paraguay. Mientras parte del equipo corría a abrazar a Villa, autor del gol decisivo siete minutos antes, otros trece jugadores se arremolinaban alrededor de Casillas, que al penalti detenido acababa de sumar un despeje extraordinario a tiro de Santa Cruz.
El poder de convocatoria de Casillas dice mucho de su influencia en el grupo. Hasta los porteros suplentes decidieron celebrar el triunfo con él, y la generosidad que ya resulta habitual en Reina, es más reseñable en el caso de Víctor Valdés, sobre el que nos faltaban referencias y nos sobraban prejuicios.
Sin embargo, sospecho que el gesto de cariño de esos trece compañeros escondía también una demostración de solidaridad. Casillas, usualmente en la hornacina que protege a los santos, ha sido sometido durante este torneo a una exposición permanente. Aun antes de empezar el Mundial se puso en cuestión su titularidad y a la crítica deportiva se añadió una polémica que fue virando del rosa al amarillo.
Es fácil suponer que esa procesión fue por dentro y que los más cercanos la vieron pasar. No cuesta intuir que, superado el mes de concentración, cada jugador conoce las inquietudes del otro. Y a partir de ese conocimiento se estrechan tanto los lazos que lo más lógico (y recomendable) es pasar del compañerismo a la amistad.
La alegría.
En ese punto se diversifican las fuentes de la alegría. Ya no es sólo la felicidad de ganar un partido de fútbol. Es la satisfacción de que marcó quien lo necesitaba, asistió quien lo soñaba o paró el penalti quien lo merecía. Un triunfo da para salvar muchas almas.
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Las reacciones de un banquillo no sólo nos dan muestras del nivel de compromiso de una plantilla. También nos permiten calcular la complicidad entre los jugadores. Y hay mucho de eso en la imagen que nos ilustra. Navas acompaña al herido Sergio Ramos, Valdés revuelve el pelo de Piqué como si le disculpara la travesura del penalti y Casillas es achuchado por dos jugadores del Athletic, dos del Liverpool y uno del Villarreal.
Eso es un equipo. El que no se abraza sólo en los goles. El que celebra el triunfo general sin desatender los triunfos personales. Hoy por ti y mañana por todos.



