Argentina repite final tras romper Caniggia la portería de Zenga
Este récord ha durado hasta 2010, cuando Suiza encajó un gol chileno.

L e apodaron L'uomo ragno, el hombre araña, por su agilidad en el marco, pero no pudo cumplir con el sueño de millones de italianos, que soñaban con alzar el título de campeones del mundo en su propio país. Walter Zenga llevaba 517 minutos sin recibir un tanto cuando Caniggia, aprovechando una magnífica jugada de Maradona, remataba de cabeza y acababa con la virginidad de la meta italiana.
Argentina e Italia, el vigente campeón y el anfitrión del Mundial 90, se enfrentan en el estadio San Paolo de Nápoles en un ambiente tenso. El propio Maradona, ídolo en la ciudad sureña, había rogado en las horas previas a los napolitanos que animasen a su selección. "Apoyadnos a nosotros, no a Italia. Mirad cómo os tratan en el Norte", les vino a decir. Algunos le hacen caso. "Benvenuti a Maradona", rezan pancartas que rodean el césped.
Los anfitriones arrancan con fuerza. Goycochea se esfuerza para frenar los ataques, pero el siempre oportunista Schillaci marca el primer tanto. Se desata la locura en toda Italia y los nervios en los jugadores azzurri, que poco a poco empiezan a perder el control del partido.
Así, un pase de Maradona acaba en un centro de Olarticoechea al corazón del área local. Allí aparece Caniggia que peina el balón mientras Zenga sale de su meta para tapar el remate. Sin embargo, lo hace mal y tarde. Es el gol del empate argentino. Se acaba la racha de imbatibilidad: ha estado cinco encuentros y más de media parte sin encajar ningún gol e Italia lloraba.
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En los penaltis ganaría Argentina, al detener Goycochea dos tiros. Su cábala de orinar dentro del césped mientras le tapaban sus compañeros le volvió a dar suerte, como ya se la había dado ante Yugoslavia. Argentina repetía final.
Esa marca de imbatibilidad la batiría Suiza en el Mundial de 2010 cuando Mark González, de cabeza, superó al portero Benaglio. La fijó en 559 minutos.



