Tocó casi la mitad de balones con Portugal que con el Madrid
Queiroz le dejó descolgado, pegado a la banda o de único punta.

Las estadísticas explican algunas de las razones del fracaso de Cristiano en el Mundial. El principal dato se refiere a su escasa participación en el juego de elaboración, con una media de 50 toques por partido, cuando en el Real Madrid ha alcanzado cerca del doble de acciones de media por encuentro disputado: 86. En algunos partidos de madridista, el portugués se ha disparado incluso a más de cien movimientos con balón.
Es evidente que Queiroz le perjudicó al descolgarle del juego, situándole de extremo-extremo o de único punta, en un 4-5-1 (ante Brasil, por ejemplo) que sacó de quicio a Cristiano. Otro número estadístico: en el Mundial ha rematado hacia portería una vez cada 17 minutos y en el Madrid firmó un remate cada 11 minutos. Lo peor es que con su selección disparó entre los tres palos una vez cada ¡76! minutos. Con su equipo lo hizo cada 28 minutos en esta campaña.
Pistas igual de negativas nos aportan sus centros al área. La media en el Mundial dice que ha pasado uno cada 29 minutos. En el Madrid hizo una media de uno cada 19.
Por supuesto estas cifras mundialistas no se corresponden con la permanente capacidad de Cristiano para poner en jaque al enemigo. Y tienen mucho que ver con su sequía goleadora: firmó un solo tanto y casi de carambola, el sexto en la goleada a Corea Norte.
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Comparativa.
Comparamos los seguimientos de Cristiano en el Mundial, con un partido de máxima tensión del Madrid, el clásico con el Barça. Incluso perdiendo el equipo blanco, se observa cómo llegó numerosas veces por banda al área azulgrana, tocando 73 balones, de ellos un 75% de forma óptima. No hay más que ver el partido con España, con 26 acciones con balón y siempre desperdigadas, para entender su enfado con Queiroz.



