Mundial 2010 | El ambiente en las calles

La vida en un township

Ciudades como Johannesburgo, Ciudad del Cabo o Durban están todos los días en los periódicos por acoger los partidos del Mundial. Pero en Sudáfrica se vive otra realidad, la de los townships, antiguos asentamientos reservados para negros, donde aún no ha llegado internet.

La vida en un township
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Moverse por Ciudad del Cabo, Johannesburgo o Durban es relativamente fácil, el problema viene después, cuando se deja atrás las tiendas de modas y el hotel y arrancan los township, los antiguos asentamientos reservados para negros. Sin ayuda de un tipo, tan simpático y pícaro como Bongani Mthembu, resultaría prácticamente imposible acceder a Ebuhleni, a 30 kilómetros de Durban, localidad donde el profeta Isaiah Sembe fundó la religión y el santuario Sembe, cuyos adeptos sobrepasan los dos millones y guardan como el primer día los preceptos de su líder espiritual.

Y, eso que la iglesia Sembe y su emplazamiento, aparecen en casi todas las guías de KwaZulu Natal, aunque ninguna de ellas recalque que para circular, libre de pecado, por las arenosas callejuelas de esta mezcla de lugar santo, poblado africano y township herencia de los tiempos oscuros del apartheid, haya que caminar descalzo, al igual que en tiempos hindúes o musulmanes.

Guías.

Como Bongani, hay muchos guías en Durban. Es cierto, pero muy pocos de ellos se toman la molestia de comprar y leer la biografía de Mandela, aunque se sepa la historia de Madiba de la A a la Z. Pero, a Bongani le gusta estar al día y a la altura de los cientos de turistas que pasan por Umlazi o Ohlange, el pueblo del primer presidente del Congreso Nacional Africano, John L. Dube.

De vez en cuando, Bongani juega con ventaja porque en su oficina dispone de un ordenador, lujo inaccesible para los miles de los habitantes de los township, algunos de los cuales tiene que recorrer muchos kilómetros al día para poder ver los partidos del Mundial que se transmiten por televisión, aparato que en estas localidades se convierte en un lujo tan inaccesible como Internet.

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Cuenta Bongani, tras atender a un matrimonio europeo que se dirigía a rendir visita al lugar donde Mandela votó por primera vez en las primeras elecciones democráticas de Sudáfrica, en 1994, que él y otros guías reconocidos tuvieron que librar una pequeña batalla para ser reconocidos como empleados oficiales. "El intrusismo era grande y cualquiera se ofrecía para este trabajo pero tras algunos incidentes con robos y violencia, las autoridades acabaron por entender que debían proteger a los auténticos profesionales".

Y si en townships como Unlazi o Ohlange no hay internet, tampoco ha llegado aún la nintendo, de modo que se puede ver a muchos chavales (ahora que han cerrado los colegios) aún entretenidos jugando al fútbol chapa con las caras de sus ídolos, Messi o Cristiano Ronaldo, pegado con goma, y si algún afortunado dispone de balón disputar partidos interminables en los campos de futbol que rodean el township. a la espera de formar algún día en las filas del Ama Zulu o el Golden Arrows.

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