Hungría y Brasil se enzarzan en una brutal pelea en 'La batalla de Berna'
Jugadores de ambas naciones protagonizan una actuación lamentable.

Lo que parecía que iba a ser un maravilloso partido de fútbol acabó como uno de los espectáculos más penosos en la historia de los Mundiales. Brasil y Hungría se enfrentan en cuartos de 1954 por un puesto para las semifinales del torneo. La tensión es palpable desde los primeros comienzos. Se producen faltas, agarrones... a medida que el marcador se va moviendo. Hidegkuti y Kocsis adelantan a los magiares, pero Djalma Santos acorta de penalti.
Mediada la segunda parte, el colegiado inglés Arthur Ellis, y que según registros de la época realizó una soberbia labor, señala un penalti sobre Kocsis. Los brasileños protestan enérgicamente, pero sin resultado. De pronto, Brandaozinho golpea a Hidegkuti y se produce la primera tángana. Los sudamericanos empiezan a realizar duras entradas sobre los centroeuropeos. En una de ellas, Humberto Tozzi agrede al propio Hidegkuti, teniendo que entrar los cuidadores de ambas selecciones.
Al poco, se forma un tumulto y Nilton Santos y Bozsik se enzarzan en un combate de boxeo tras una durísima entrada del magiar. El árbitro les expulsa y todo parece serenarse cuando Kocsis marca el 4-2 definitivo. El propio Humberto es expulsado aunque se pone de rodillas delante del colegiado, con las manos entrelazadas, suplicándole perdón.
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Acaba el partido. Rumbo al túnel de vestuarios, empieza el conflicto. Maurinho le tiende la mano a un rival, y de repente cierra la mano y suelta un tremendo puñetazo sobre el rostro del magiar. A partir de ahí, la guerra. Todos contra todos salvo Pinheiro, que intenta poner paz, algo imposible. Incluso los seleccionadores se ven inmersos en la lucha: Zezé Moreira, técnico brasileño, le abre con un zapato un pómulo a Gustav Sebes, viceministro de Deportes y máximo responsable de la selección húngara.
Un diario afirma que Puskas -ausente del terreno de juego por lesión, pero presente en las gradas-, agrede en la cara a Pinheiro con una botella. Otros que fue un espectador... La policía suiza necesita más de 20 minutos para calmar los ánimos, pero al final la FIFA no sancionará a nadie.



