Mundial 2010 | El ambiente en las calles

A la sombra de Pessoa

El más grande poeta portugués de todos los tiempos, Fernando Pessoa, vivió con su familia en Durban, entre 1895 y 1905; diez años de su infancia que esta ciudad ha querido dejar para el recuerdo con una estatua del genial escritor presidiendo la plaza que lleva su nombre.

A la sombra de Pessoa
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No es que fueran muchos, pero si bastantes los seguidores de las selecciones de Portugal y Brasil que rindieron honores a la memoria poética de Fernando Pessoa (1888-1988), visitando su busto y su plaza, antes de acercarse al estadio Moses Mabhida para asistir al duelo entre los representantes de la lusofonia en Sudáfrica.

Durban es una ciudad que no olvida ni a los suyos ni a sus visitantes. Sus calles y parques son un encendido homenaje a la memoria de vecinos y viajeros, y no hay personaje, acontecimiento o fecha que no rememore esta bullanguera ciudad. De modo que, la poética presencia del vate portugués más inspirado de siempre, luce en forma de busto erigido en la plaza de su nombre, escoltado por una amendoeira y un sauce llorón.

Curiosamente, la estatua y la coqueta plaza que Durban ha erigido a la memoria de Pessoa, está a unos pasos del Hotel Royal, residencia ocasional de escritores como Mark Twain y el inefable Henri Ryder (el autor de Las Minas del Rey Salomón) y, estos días de fútbol también de los miles de torcedores portugueses y brasileños que han invadido la ciudad, ocupando todas las plazas hoteleras disponibles.

Los nombres de Cristiano Ronaldo y Kaká estaban en boca de los miles de lusoparlantes, venidos de Braga o Pernambuco, pero también es cierto que algunos, pocos, guardan aún en su corazón alguno de los versos del vate que firmó su demoledora obra bajo varios e inesperados alias.

No era ese el caso, desde luego, de Nino, Joao y Alves, muy jóvenes, tanto, que el padre y la madre tuvieron que esforzarse para explicarles que se hallaban ante la estatua de alguien que había pasado a la historia de la literatura escribiendo en una de las lenguas más bellas del universo.

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Joana y Tom, pareja de Río de Janeiro, sí conocían la obra de Pessoa, y hasta se atrevieron a opinar que el escritor era el más grande entre los poetas en lengua portuguesa, tanto en Portugal como en Brasil.

Donde sí había consenso absoluto era en que el encuentro Portugal-Brasil era prácticamente un amistoso, pues con empatar los dos equipos estaban clasificados para la siguiente ronda. "Más que un partido entre Portugal y Brasil, esto va a ser una feijoada entre amigos y como tal vamos a disfrutarlo", decía un aficionado luso conversando con una pareja de policías portugueses, desplazados desde Lisboa a Sudáfrica, con la misión de escoltar a la torcida de su país a lo largo de todo el Campeonato del Mundo. "No hay mucho que hacer -dijo uno de ellos-; aquí no es como en Europa y las aficiones, mezcladas o no, apenas ofrecen problemas".

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