Mundial 2010 | Francia 1 - Sudáfrica 2

La Francia del adiós

Y, aunque ganó, Sudáfrica es un anfitrión eliminado

<b>DECEPCIÓN. </b>El gesto de Ribéry lo dice todo, al final del partido. Francia cayó con deshonor y tendrá que renovar totalmente el equipo.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Uruguay y México no se habían dejado llevar por la ignominia de acordar un empate, pero la impotencia y la dejadez se fundieron en un abrazo sobre la noche de Bloemfontein. Sudáfrica, aunque animosa y con el honor de ganar al menos un partido, no lograba los goles suficientes y se convertía así en el primer anfitrión que se queda fuera de los octavos en su Mundial. La eliminación de Francia es mucho más reprobable, porque nació del pasotismo, del no querer, del arrastrarse con paso bohemio por un campeonato que marcará el antes y el después en la pretendida grandeur del equipo bleu. Más por lo que ocurrió fuera del campo que por lo que no pasó dentro de él.

"Somos el cachondeo del mundo", denunció Ribéry tras una previa adobada con la expulsión de Anelka tras insultar al seleccionador, tras un motín en el entrenamiento y tras la intervención y las amenazas del propio Gobierno galo. Enrabietado por los acontecimientos, el mediapunta del Bayern parecía ayer también de los pocos futbolistas franceses que quisieron agotar el torneo cargando algo de honor o tirando algo de descrédito de las alforjas. Y eso que Domenech había señalado a los presuntos culpables en el once inicial: Govou, Abidal, Henry y Evra, ese capitán rebelde, se quedaron en el banquillo. Según Domenech, Abidal pidió no jugar alegando encontrarse "mentalmente tocado".

Gourcuff.

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Segurísimo: Abidal no era el único que tenía la cabeza fuera del Mundial. Gourcuff, el nuevo Zidane, la gran esperanza, redondeó un torneo para olvidar al autoexpulsarse por un codazo. La roja llegó en el 25' y acabó de inclinar el partido hacia las ganas de Sudáfrica, que por entonces ya ganaba con un gol de Khumalo. En el 27', Mphela sentenciaba y le ponía suspense a la clasificación, pues Uruguay andaba derrotando a México.

Así que, en la segunda parte, Sudáfrica suspiró y las vuvuzelas (casi) callaron. Tshabalala hace honor al ritmo que inspira su nombre: primero se inventó un mano a mano que detuvo Lloris y luego, un pase que Mphela estrelló en el palo. Pero, en un arranque de orgullo, Ribéry despertó a los Bafana del sueño dándole a Malouda el definitivo 1-2. Único gol, por cierto, que Francia se lleva de un Mundial para cuya dolorosa resaca buscará futbolistas responsables y un técnico que sepa administrar mejor el vestuario. Aunque quizá la raíz del problema se encuentre más atrás: la Francia reflexiva se pregunta por qué la Federación cometió la torpeza de anunciar el sustituto de Domenech antes de que el balón comenzara a rodar. Blanc, si sabe tanto como dicen, pedirá que nunca le hagan lo mismo.

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