La Junta General de Accionistas del Girona busca siete millones de euros desaparecidos

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La Junta General de Accionistas del Girona busca siete millones de euros desaparecidos

La Junta General de Accionistas del Girona, que ha tenido lugar apenas una hora después de la dimisión del hasta entonces presidente Josep Gusó, ha girado en torno a la búsqueda de siete millones de euros que han desaparecido de las arcas del club en las dos temporadas en Segunda División.

Inicialmente, Gusó había convocado una conferencia para anunciar su marcha "por responsabilidad y por el bien del club" para dar "tranquilidad de cara al futuro". Esta dimisión la había anunciado al mediodía a sus compañeros del Consejo de Administración, tras cinco temporadas de presidencia, de la conversión de la entidad en Sociedad Anónima Deportiva y del ascenso a la Segunda División A.

Ante su ausencia, la Junta General de Accionistas fue liderada por el hasta ahora vicepresidente económico, Josep Rofes, quien tuvo que dar explicaciones a muchas temas solicitados por los pequeños accionistas, que habían convocado la reunión.

Tras aceptar la marcha de Josep Gusó, se dio paso al anuncio de que el hasta ahora presidente, a su vez máximo accionista del club, había pignorado su capital, por valor de 908.984 euros, a favor del Girona por una deuda que tenía con la entidad, aunque Rofes no supo responder a que correspondía el pago.

La Junta aprobó un presupuesto de siete millones de euros para la próxima temporada, que prevé un superávit de 535.400 euros y confirmó que, a fecha de 22 de junio de 2010, la deuda es de 3.844.849 euros, de los que 1.739.000 corresponden a Hacienda y Seguridad Social y 698.553 a los pagos pendientes con la plantilla.

En este último apartado, Josep Rofes explicó que, este año, no se había firmado el contrato con el patrocinador que el equipo ha lucido en los últimos meses y que éste no continuará. "No lo firmé por que no me pareció un pacto adecuado", explicó Rofes, quien aseguró que, para el próximo ejercicio, se busca una empresa que aporte 400.000 euros.

A petición de los accionistas, el vicepresidente también reconoció que, en estas dos últimas temporadas, el club ha pagado 1.500.000 euros en rescisión de contratos y que el objetivo a 31 de julio de este 2010 es cerrar parte de la deuda existente, a excepción del 1.700.000 euros que se deben a Hacienda y Seguridad Social.

Sin embargo, Rofes vivió sus momentos más complicados cuando se le solicitó que explicara donde estaban los 3.200.000 euros que el pasado julio sirvieron para convertir la entidad en Sociedad Anónima Deportiva. Ante esta demanda, no explicada, sólo supo decir: "determinadas deposiciones no se han hecho a favor del club", aunque aseguró que su parte personal, que asciende a 743.000 euros, la había ingresado en cheque bancario.

La Junta también aprobó un plan de viabilidad económica que va desde 2010 a 2015, desestimó la creación de un Consejo Consultivo y volvió a ser muy movida cuando se preguntó quién está detrás del millón de euros en acciones que está en dos sociedades con domicilio en Londres y que, en su día, habían sido, a partes iguales, de los accionistas Ventura y Figueras.

Esas acciones se saben participadas por Gusó y otras personas, aunque de momento no se han hecho públicos los nombres de las mismas. Rofes no pudo evitar que se le preguntara varias veces por los siete millones que el club no tiene, 3.200.000 de la conversión en SAD y 3.800.000 del actual déficit, ante lo cual se mostró sincero: "entré en el Girona FC pensando que era una cosa y ha sido otra, estoy harto de esto".

Sobre el apartado económico, el vicepresidente explicó que "el dinero es un bien fungible", aunque también dio a conocer la puesta en marcha de dos auditorías que, en las próximas semanas, deberán arrojar luz a las cuentas de la entidad.