El club está renegociando los contratos más altos
Quiere todas las fichas por debajo del tope de 1,2 millones


El plan de ajuste económico que ha afrontado el Real Zaragoza alcanza de lleno a los futbolistas con los contratos más altos de la plantilla, ya que el club aragonés les está planteando a todos ellos una renegociación de sus acuerdos con el fin de situar todas las fichas por debajo del nuevo tope salarial, marcado alrededor de los 1,2 millones de euros. La dirección deportiva del club lleva días reuniéndose con los futbolistas afectados para discutir opciones, en algunos casos aceptadas (como el de Contini, por ejemplo) y más dificultosa en jugadores como el inglés Jermaine Pennant, el más caro del grupo.
Matteo Contini fue el primero en revisar los términos del acuerdo que dejó establecido a su llegada al Real Zaragoza, el pasado mes de enero. Con la cesión y la opción de compra se fijaron ya unas cantidades que ahora han sido retocadas a la baja. El defensa central italiano aceptó a principios de esta semana su nuevo compromiso por tres años. Sólo falta que el Zaragoza y el Nápoles culminen su entendimiento para que ese contrato, que ya ha quedado también firmado, entre en vigor.
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Jugadores como Jorge López, que se encontraba ayer en Zaragoza, Diogo o Pavón (los tres terminan contrato este año), Gabi (le quedan dos temporadas más una opcional), Uche o Arizmendi (que ha cumplido dos de las seis que rubricó con el Zaragoza) van a ser los afectados por la nueva política financiera del club. Y desde luego, también Jermaine Pennant, el futbolista más costoso de la plantilla con tres millones de euros brutos firmados a su llegada hace ahora un año. Pennant ya se mostró al final de la temporada inaccesible a una rebaja, cuando el club le hizo llegar la intención de revisar los términos de su contrato. El inglés ha resultado aún más caro teniendo en cuenta su escasa participación en la segunda mitad de la campaña. El Zaragoza pretendía venderlo pero por ahora no encuentra destinatario.
El del extremo inglés es el caso más peliaguado, pero en general una operación de este tipo no resulta nunca sencilla. En algunos casos el club puede verse obligado a ampliar el tiempo de duración de un contrato para rebajar las cantidades anuales y así entrar bajo el dintel del tope salarial con el que intenta mitigar sus dificultades económicas.



