El Bernabéu se llenó para ver a las mejores leyendas

Amistoso | Real Madrid 4 - Milán 3

El Bernabéu se llenó para ver a las mejores leyendas

El Bernabéu se llenó para ver a las mejores leyendas

j. aguilera, f. sevillano, c. martínez, r. aparicio y j. álvarez.

Ganó el Madrid al Milán. Zidane fue el más ovacionado.

Me decía un buen amigo que el "Bernabéu estaba lleno de nostálgicos". Y sí, no se equivocaba en su descripción. El Bernabéu se llenó hasta la bandera para volver a ver a Santillana, aunque sólo fueran 20 minutos, a Butragueño metiendo un gol de cabeza a pase de Figo, a Míchel, que se sentó en el banquillo como entrenador del Madrid de veteranos, a Zidane, al que el Bernabéu añora cada domingo y daría lo que fuera porque tuviera diez años. Le adorarán y venerarán siempre y ayer, cada vez que cogía el balón, el estadio esperaba a ver con qué floritura podía sorprender. O a McManaman, que se declara madridista, a Panucci, que tenía el 'corazón partío' y jugó con el Milán o Karembeu, por el que parece que no ha pasado el tiempo.

También querían ver a Maldini. Le ovacionaron tanto como si hubiera jugado en el Madrid 20 años. Se fue encantado. Es el único galáctico que le faltó traer a Florentino. Y viendo cómo estaban las gradas, a él también le hubiera gustado jugar aquí unos añitos.

Palco.

Florentino y Galliani, desde el palco, no daban crédito a la expectación levantada por esta cita. Fue el regreso a un pasado maravilloso que sigue presente en la memoria de todos los madridistas. Y también sirvió para que los más pequeños descubrieran porque papá cuenta historias de quién fue Amancio, Butragueño, Gallego, Santillana o Sanchís. Ellos también escribieron en letras de oro la historia del Madrid ganando Ligas, Copas de Europa, Copas del Rey y UEFAS. Ayer los más pequeños les pusieron caras a todos.

Ganaron todos pero fundamentalmente ganaron los que investigan la muerte súbita en los deportistas. Los más de 600.000 euros de recaudación irán para seguir investigando y evitar las 35.000 muertes que se producen cada año. A las cuatro de la tarde se cerraron las taquillas porque no quedaban entradas. Madrid, una vez más, volvió a dar la talla. Como no podía ser de otra forma dio una lección de elegancia y de solidaridad llenando el Bernabéu. Felicidades.