Bernabé monta el show
Trashorras deja tocado a Las Palmas y salva al Celta

Jorge Larena, Javi Guerrero y Guayre regresaban a Balaídos. Trashorras tenía la misión de hundir a su ex equipo. Un ex deportivista como Paco Jémez podía poner en entredicho la labor de un Eusebio que el día anterior provocó un incendió al hablar mal de un dirigente celeste. Oriol jugaba su último partido de la temporada. Había muchos nombres propios que presentaban su seria candidatura a convertirse en los protagonistas de la tarde. Sin embargo, bastaron veinte minutos para que el guión encontrara a su actor principal y éste no fue otro que el siempre polémico Bernabé García. El murciano ya la lió en su última visita a Vigo, al expulsar injustamente a Iago Aspas contra la Real Sociedad y desequilibrar la balanza a favor de los donostiarras.
Supongo que el trencilla aún tenía esa jugada en su memoria y, ante el cargo de conciencia, decidió señalar un inexistente penalti de Pignol sobre Dani Abalo. Y claro, como el francés era el último hombre, se tuvo que ir a la calle. Trashorras se encargó de transformar la pena máxima y puso el choque en franquicia para los vigueses.
Los canarios se quedaron tocados con el tanto, Jémez tuvo que introducir un cambio para recomponer al equipo y el tiempo jugaba en favor de los locales. Los de Eusebio tuvieron varias ocasiones para matar el partido, pero no estuvieron nada acertados en el remate final y se llegó al descanso con la mínima renta.
Los amarillos necesitaban ese cuarto de hora para reponer fuerzas y nada más comenzar la segunda parte volvió a aparecer el gran protagonista: Bernabé García. Quizá en el descanso vio el gran error que cometió en la primera parte y quiso compensar. En la primera ocasión que pudo señaló un penalti, que tampoco fue, a favor de los canarios. Miguel García desaprovechó la ocasión y Falcón le quitó unos segundos de gloria al colegiado.
Reacción.
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El susto que se llevó el Celta con la pena máxima sirvió para reactivar el dispositivo y no caer en la relajación. Por su parte, los grancanarios se dieron cuenta de que, a pesar de estar en inferioridad, podían hacerle daño al rival. Así el encuentro entró en una fase de locura, ya no había disposiciones tácticas y todos corrían hacia la portería contraria en busca del gol.
Especialmente clave fue la entrada de Iago Aspas en el terreno de juego. El moañés supuso un soplo de aire fresco en el ataque vigués, pero sus compañeros estaban demasiado cansados y no encontró socios. Los amarillos también buscaban una oportunidad y a punto estuvieron de empatar en una conexión entre ex celestes. Guayre asistió a Jorge y esté rozó el balón con la puntera. Falcón evitó la tragedia y el Celta selló la salvación.



