Neptuno os adora
Neptuno no pudo celebrar su segundo título esta temporada. El Atlético luchó por ofrecerle otra copa a su afición. Al final del partido, ni un colchonero se marchó del Camp Nou y animaron a los suyos como si hubieran ganado el trofeo.


Sin suerte. Neptuno estaba preparado para otra gran fiesta rojiblanca, pero tendrá que esperar. Los de Quique no pudieron ganar el doblete, pero consiguieron lo mejor que le puede pasar a un deportista: que en la derrota y con las lágrimas, esta vez llorando por haber perdido, tu propia afición te despida con una ovación y con el grito de campeones. Así se marcharon los jugadores del Camp Nou y Neptuno les disculpa esperándoles la próxima temporada. Esta final pasará a la historia porque la afición perdedora pareció que fue la vencedora.
Unión. La marea rojiblanca comenzó pronto. Y quién me iba a decir a mí que iba a ver a mi hermano, madridista, acudir a ver un partido del Atlético. Sin saberlo se plantó en Barcelona con mi padre y mis dos sobrinos a los que les ha atrapado el Atleti. En su fuero interno mi hermano pensaría lo que se ha perdido en estos años y lo que vivirán sus hijos de ahora en adelante. Si hasta ahora el Atlético les había empezado a atrapar, desde ayer llorarán, soñarán, sufrirán y se emocionarán con este club.
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Apasionante. De repente, salieron atléticos hasta de debajo de las piedras. Pareció como si el dios Neptuno mandara a sus hijos en busca del último triunfo, de la victoria. Y el Camp Nou se llenó de banderas rojiblancas, de bufandas del Atlético, de pasión. Uno cree que lo ha visto todo con el Atlético, que no podía superarse lo de Hamburgo, pero con este club nuestro uno siempre está equivocado. El Camp Nou casi se cae. Como si el Calderón lleno se hubiera desplazado al feudo azulgrana. Botó el Camp Nou, aunque no pudo el Atleti llevarse la Copa, posiblemente más incluso que en los festejos ligueros del Barça. Unos 50.000 colchoneros quisieron que nos quedáramos atontados, anonadados. Nunca antes tanta gente con ese orgullo de sentirse colchonero se había desplazado fuera de Madrid.
Maldito verano. ¡Qué pena que acabe esta temporada! Otros años estábamos deseando que llegara el verano para ilusionarnos otra vez con fichajes de renombre, con expectativas de ganar algún título. La mayoría de las veces, falsas esperanzas. ¡Maldito verano! Ojalá llegue pronto el inicio del próximo ejercicio donde el Atlético defenderá un título y aspirará a ganar cuatro. Podemos ser supercampeones de Europa, pero hasta entonces se nos hará muy largo porque los grandes del fútbol mundial vendrán a por alguno de los nuestros. Pero esta vez se quedarán con las ganas porque el Atlético es grande. Definitivamente hemos vuelto, a pesar de la derrota... ¡Ya estamos aquí!



