Los lunes del Asador | 50 años del 7-3 al Eintracht

"Entonces, al Madrid no le ganaba nadie"

Hoy hace medio siglo, el Real Madrid ganó su quinta Copa de Europa. Aquel 18 de mayo de 1960, el equipo blanco goleó (7-3) al Eintracht de Frankfurt en el estadio Hampden Park de Glasgow. Se considera la mejor final en la historia de la máxima competición continental.

"Entonces, al Madrid no le ganaba nadie"
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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"¿Ah, pero han pasado ya 50 años?", pregunta Canario con una mezcla de sorna y melancolía, que quizá los 20 del tango no sean nada, pero en 50 el mundo cambia, ha cambiado una barbaridad. Justo medio siglo se cumple hoy de la que para muchos sigue siendo la mejor final de Copa de Europa que se ha jugado nunca, aquella del 7-3 que le endosó el Real Madrid al Eintracht de Frankfurt en Hampden Park. Los tres goles de Di Stéfano y los cuatro del desaparecido Puskas permanecen en la memoria de todos los aficionados mayores y también en el corazón de los seis protagonistas que nos encontramos en el Asador: Pachín, Santamaría, Del Sol, Di Stéfano, Canario y Antonio Ruiz, aunque este último se lesionó en las semifinales, ante el Barça, y decidió quedarse en casa: "Tuve que discutir con Saporta para no ir y con Muñoz, el técnico, para que no pretendiera ponerme. Pena no haber formado parte de aquella final histórica".

Glasgow se vistió de gala y casi de blanco, reconocen los protagonistas. Di Stéfano: "La hinchada, 135.000, era nuestra. Y qué caballeros: todos con traje, corbata y sombrero, educadísimos". Antonio Ruiz: "Sí, porque el Eintracht había eliminado al Rangers en semifinales. Así que la gente se puso de nuestra parte".

Todos desmienten que los alemanes fueran o parecieran débiles. Pachín: "No había vídeos, así que no puso ninguno Muñoz. No sabíamos casi nada ellos. Pero el extremo derecho (Kress) era buenísimo. Marcó el primer gol". "Si estaban en la final era por algo. Con varios internacionales. Eran atrás fuertes y así comenzaron el partido...", arguye Santamaría y apoya Don Alfredo: "El 7-3 puede engañar, pero después de que nos hicieran el 0-1, mandaron un balón al travesaño que si entra... Por suerte pudimos remontar en las dos jugadas que rematé de Canario, centro y chut". "Los tiré porque sabía que ibas a pasar por allí", sonríe el brasileño.

Don Alfredo insiste en el colectivo: "¿Éramos un equipo bueno, eh? Con velocidad atrás y arriba, con Gento. ¡Qué bárbaro!". Y Puskas. Nadie nunca más ha marcado cuatro goles en una final de Copa de Europa. La Saeta admira la foto de uno de los goles, en la que se aprecia cómo el portero de aquel Eintracht, Loy, hace la estatua ante un disparo inapelable de Cañoncito Pum. "Puskas le pegaba como nadie. No es que aquel portero no se enterara, es que no se enteraba ninguno", constata Di Stéfano sobre el húngaro. Santamaría: "En aquel partido explotó una de sus grandes virtudes: Pancho tenía 15 metros de carrera en los que no lo agarrabas de ninguna manera".

Fue un festival: "Cuando iban 6-2 hubo un momento que dije: '¿Pero qué es esto, un partido de baloncesto?", explica La Saeta. Del Sol: "Y lo dice él... Con el 6-2 le parecían pocos. Así que Alfredo cogió el balón, lo puso en el centro del campo y se fabricó la jugada del séptimo. Qué fenómeno".

Aquella final vino precedida de unas semis en las que los blancos eliminaron a un Barça casi tan favorito como el de hoy en día. Con los Kocsis, Kubala, Ramallets, Luis Suárez... Del Sol reforzó a los blancos procedente del Betis poco antes de aquella eliminatoria. De verdiblanco habría pensado que los barceloneses eran favoritos... Hasta que entró en el vestuario de Chamartín: "Llegué en abril, con tiempo para jugar las semifinales contra el Barcelona y aquella final. Por nombre, el Barça era superior a nosotros, pero la mentalidad, el instinto y el carácter eran del Madrid. Ése fue el equipo que me encontré. En esos años se forjó un club que después nunca ha dejado de ser campeón". Santamaría: "Eran otros tiempos, otro fútbol y otro Madrid. Formábamos una piña, un grupo de amigos. No se lesionaba nadie y el que se lesionaba, el martes ya venía a entrenarse". Canario: "Nos divertíamos nosotros y divertíamos a la gente mucho. Incluso lloviendo, no se movía nadie del campo cuando jugábamos".

Pachín: "Se habla de las cinco Ligas seguidas de la Quinta del Buitre y de nosotros, de las Copas de Europa. Pero también logramos cinco Ligas de una tacada. Por aquellos años, no nos ganaba nadie".

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Entonces, los sueldos de los futbolistas no permitían retirar a varias generaciones. Y mucho menos las primas. "60.000 pesetas nos dieron por ganar aquel título de Glasgow. Como 3.000 euros de ahora", revela Canario. Del Sol: "Ahora no daría ni para la entrada de un coche...".

Ni coches, ni discotecas. No existió fiesta posterior a la final de Glasgow, y no porque los jugadores no quisieran, aunque Canario afirme que "no tenía ganas". "Pues serías tú -le corrige Pachín-. No nos dejaron salir. El hotel estaba en un pueblo a 60 kilómetros de la ciudad y estábamos dispuestos a irnos en taxi de nuestro bolsillo, pero nada de nada". "Habríamos salido aunque hubiéramos estado a 1.000 kilómetros, aquella era la quinta Copa de Europa consecutiva, hombre", confirma Pachín mientras Ruiz aclara que en España sí hubo algo más de jolgorio: "Desde el aeropuerto hasta la capital las aceras estaban repletas de gente vitoreándonos. Luego, en la ciudad fue más tranquilo, pero además de ir a la Alcaldía y todo eso acudimos a los pocos días al Palacio del Pardo a que Franco nos impusiera la medalla al Mérito Deportivo". Hoy, aquel Madrid hubiera logrado el Príncipe de Asturias.

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