Benítez, Ighalo y Amaya sellan medio ascenso
El Alcorcón terminó con diez por la expulsión de Borja Gómez

La Segunda está muy cerca para el Granada. Los Cármenes vivió una tarde para el recuerdo. El de ayer fue un duelo que bien podría resumir las virtudes y defectos del Granada durante el curso, irregular en su juego, con dificultades para dominar, pero con una demoledora facilidad para aniquilar al rival.
La primera parte fue muy disputada y sirvió para que ambos equipos empezaran a conocerse de verdad. Ighalo perdonó una clarísima ocasión para adelantar al Granada, mientras que Íñigo López estrelló un cabezazo en un palo que bien pudo haber cambiado el signo de la eliminatoria. El cuadro de Anquela pareció sentirse más cómodo durante el primer asalto y fue dueño de la pelota, pero sin arriesgar en ataque, más pendiente de contener las salidas a la contra locales.
Ya en la segunda parte, el Granada tuvo de nuevo en un remate de Ighalo la ocasión más clara para ponerse por delante, pero entonces el Alcorcón mostró sus armas, su velocidad en ataque y comenzó a inquietar con insistencia la portería de José Juan. Cuando peor lo pasaba el Granada apareció la calidad individual de sus jugadores: Benítez se escapó por la banda izquierda y su centro lo remató a gol Ighalo. La locura colectiva en la grada fue completa cuando Amaya remató de cabeza a la escuadra otro envío de Benítez.
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Ventaja.
En medio de una celebración que parecía anticipar el ascenso, y tras la roja a Borja Gómez, el Granada pudo rematar en sendas ocasiones de Jonathan y Ortega. Los aficionados celebraron al final del partido la importancia del resultado obtenido y aplazaron la fiesta del ascenso una semana.



