40.000 fieles brindaron en Neptuno
"Campeones, campeones" y "U-ru-gua-yo", gritos preferidos


Neptuno ayer no durmió. Se convirtió en el corazón de 40.000 rojiblancos y sus calles aledañas en arterias que vibraron con el sentimiento rojiblanco. Banderas, camisetas del doblete, bufandas, petardos y el claxon de los coches se confundían con el grito más repetido al cielo de Madrid: "U-ru-gua-yo".
Familias enteras, rojiblancos sin camiseta, ancianos y pequeños se abrazaban unos con otros al grito de "campeones, campeones". Unos se subían a los kioscos aledaños, otros a las marquesinas de autobús, y por la calles no dejaban de llegar rojiblancos y más rojiblancos.
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Neptuno, vallado y vigilado por decenas y decenas de Policías, era coreado por los rojiblancos que llevaban desde el doblete esperando revivir una noche mágica. Desde Atocha, los coches parecían tocar el himno del Atlético con sus claxon. Caras pintadas, bufandas al aire y muchas lágrimas de alegría.
Había padres que le decían a sus hijos: "Lo ves, por esto somos del Atleti". A medida que iba entrando la noche se multiplicaban los aficionados, que bajaban corriendo por el Paseo del Prado para compartir su alegría en la fuente de los éxitos. A las dos de la mañana, miles de aficionados todavía esperaban la posible llegada de sus ídolos desde Hamburgo.



