¡El cielo existe!
El Atlético no defraudó y se proclamó campeón de la Europa League ante el delirio de los 12.500 aficionados que se dieron cita en Hamburgo. Las jugada de Agüero y el gol de Forlán en la prórroga ya están en la historia rojiblanca.


Histórico. El cielo existe. Parecía que los atléticos sólo conocíamos el infierno, donde nos quemamos dos años y de donde llegó un momento que no salíamos. Pero no. Los 12.500 aficionados que presenciaron el encuentro en Hamburgo y los millones que lo vieron por televisión lo saben. El Atleti tocó el cielo y nosotros también con este equipo que ya se hizo inmortal en Liverpool. Porque en esta ciudad alemana descubrimos que nuestro club tiene un sitio en las alturas. En el pedestal. Un Atleti campeón delante del delirio de su afición, a la que no paró ni la tan famosa nube de ceniza. 48 años después el Atlético vuelve a ser campeón europeo. Y yo ya me puedo morir tranquilo. Algunos dirán que me conformo con poco, ya que no hemos ganado ni siquiera la Champions, pero a mí me da igual. Vi a amigos de la infancia felices, a miles de atléticos llorar de alegría, a compañeros celebrarlo como si fueran niños. Esto es el cielo, el paraíso. Bendito Atleti. Bendita afición. Bendito club.
El futuro. Durante el día me encontré a muchos hinchas del Atlético. Hamburgo se desbordó de la pasión rojiblanca. Muchos tardaron en llegar, otros tuvieron que esperar dos horas y media de retraso e incluso algunos lo hicieron con el tiempo justo. Pero todos estuvieron allí. Por el centro de la ciudad, en la zona habilitada para los aficionados... Alguno me dijo que volviera a hablar de los niños del Atlético, de esos que han estado huérfanos de éxitos, de gloria, de cielo. Todos contarán hoy a sus hijos, contaremos, con lágrimas en los ojos, lo que vimos ayer en el Hamburgo Arena. Que estuvimos allí, que cada uno contribuyó a su manera a la victoria. Con un grito, un gesto, una mirada... Y ellos perpetuarán este triunfo contándolo a otros. Y lo recordarán en el tiempo. Y el Atlético volverá a ser eterno. Como sucedió con los Collar y compañía, igual que Gárate y luego Kiko. Sus gestas pasaron de generación en generación y ahora sucederá lo mismo. En el fondo, todos fuimos ayer niños.
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Lyon. Muchos de los que éramos entonces adolescentes hoy ya estamos en la cuarentena. Media vida esperando esto. Muchos de los que no fuimos a la final de Lyon, la vimos ayer en directo. Y nos desquitamos. Yo ya estaba deseando decir que el momento más feliz no fue el título liguero del 96 y el gol de Futre al Real Madrid en Copa. No, ya no. El momento más feliz fue ver a los hinchas rojiblancos celebrando la Europa League con los jugadores. Y ver a Forlán, a Agüero, a De Gea, a esa plantilla festejar como lo hizo con su afición.
Toda España. España vibró con el Atleti, con su gente, con su afición, con esa forma de ser y de vivir tan nuestra y tan peculiar. Sé que se alegraron madridistas y barcelonistas. Y, mientras, entre cánticos de alegría, felicitaciones y emotivos recuerdos, escribí el mejor artículo de mi vida. Ése que dice que el Atleti es campeón de Europa, ése que dice que el Atleti es el protagonista del fútbol europeo. El paraíso existe. Y es rojiblanco. ¡Aleeeeeeeti¡



