Los lunes del Asador | AS juntó a los finalistas rojiblancos del 86

"El Atleti tiene una ocasión histórica y debe aprovecharla"

Los finalistas de la recopa del 86 repasan en el Asador el partido que se jugó hace 24 años en Lyon frente al Dinamo de Kiev y también hablan sobre el choque del día 12 de Europa League ante el Fulham. Todos confían en el equipo atlético.

<b>FINALISTAS. </b>Arteche, Quique Ramos, Mejías, Ruiz, Rubio, Marina, Pedro Pablo, Tomás y Julio Prieto posan a la puerta del Asador.
F.J.Díaz
Redactor Jefe Atlético de Madrid
Redactor Jefe de la Sección del Atlético de Madrid en AS desde 2023. En 1989 entró en Diario AS como integrante de la sección de baloncesto y desde 1992 cubre la información del Atlético. Le podrás encontrar en todo lo relacionado con la actualidad del club madrileño: entrenamientos, partidos, ruedas de prensa, giras, actos institucionales...
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Hace 24 años las esperanzas y las ilusiones de los miles y miles de aficionados del Atlético estaban depositadas en ellos. El equipo que entrenaba Luis Aragonés se plantó en la final de la Recopa y hasta Lyon acudieron 30.000 seguidores del club rojiblanco. El Atlético perdió 3-0 ante un Dinamo de Kiev intratable, que no dio posibilidad alguna al conjunto madrileño. Los Belanov, Blokhin, Demianenko y compañía fueron mucho rival para los rojiblancos. Pese a la derrota la afición no reprochó nada a aquella plantilla que había hecho soñar durante meses a una hinchada entrega. Fue un equipo lleno de canteranos, de gente de la casa.

AS reunió ayer a varios de los componentes del equipo rojiblanco que jugó en Lyon ese 2 de mayo de 1986. "Le digo a la actual plantilla que no deje escapar la gran oportunidad que tiene por delante. Cuando eres jugador no te das cuenta, pero una vez que te retiras, sí. Puede que el Atlético tarde años en llegar a otra final. En Lyon contamos con el apoyo de la afición, con un gran equipo, muy unido, pero nos olvidamos del rival, que era muy bueno. Era un conjunto invencible, un adelantado a su tiempo y así lo reconoció todo el mundo. Dos horas antes el campo estaba lleno de aficionados rojiblancos. Fue increíble. Ahora es distinto. Con todos los respetos para el Fulham, el Atlético es mejor. Es asequible". Palabra de Ruiz, el gran capitán.

Ese grupo lo encabezaba Miguel Ángel Ruiz, diez temporadas en el equipo rojiblanco. Ruiz formó junto a Arteche una pareja histórica de centrales en el club madrileño. Hay quien dice en la mesa que si los dos jugaran en Hamburgo, el Atleti ganaba seguro. Arteche no se formó en la cantera rojiblanca, cosa que sí pasa con el resto. Pero llegó a la entidad del Manzanares con 20 años y se metió a la grada en el bolsillo. El Arteche selección fue un grito de guerra de la afición durante muchos años. El cántabro defendió la camiseta rojiblanca once campañas.

Seguridad.

"La entrada de De Gea y Domínguez en el equipo le ha dado una consistencia defensiva al conjunto que antes no tenía. El portero le dio seguridad a sus compañeros y a la grada. Y Domínguez ha propiciado que gente como Perea o Antonio López sean mejores. Este Atlético tiene dinamita arriba, tiene un equipo para ganar".

Ruiz y Arteche gastaban pocas bromas en la zaga. Menos aún las gastaba Tomás Reñones, habitual en el lateral derecho del equipo. Tomás jugó en ese equipo y luego le tocó ser uno de los líderes del siguiente, el de los Manolo, Futre y compañía. Tomás, doce campañas en el club, es feliz al rememorar anécdotas del Atlético: "Chicos, tranquilos. Los rusos no tienen imaginación, son muy cuadriculados. Eso es lo que nos dijo Luis Aragonés en la charla técnica del partido". Todos sonríen. "Nada más empezar hicieron un par de bicicletas, auto pases, un gol, muchas ocasiones... Menos mal que eran cuadriculados, porque si no lo llegan a ser nos meten una goleada".

El que habla así es Roberto Simón Marina, centrocampista de calidad y buena llegada. Nueve años vistió la rojiblanca. La leyenda dice que Luis Aragonés ya le había comentado a sus más allegados que era imposible que el Atlético pudiera ganar al Dinamo de Kiev. Pero a sus jugadores les mantuvo en tensión hasta que comenzó el partido, hasta que el Atlético se topó con la cruda realidad. "Nos sorprendió ese Dinamo de Kiev, un excepcional equipo. Eran como lobos con piel de cordero", dice Pollito Rubio, el hábil y escurridizo delantero del Atlético que jugó diez años bajo el escudo del oso y el madroño. "En el campo había 30.000 atléticos y ocho o diez rusos. Y recuerdo que al final del partido parecía que ellos no habían ganado nada. Nosotros pensábamos la que podíamos haber montado en Francia de haber ganado la final. Pero a los rusos parecía que no iba con ellos, como si no hubieran logrado nada. Nosotros no nos creíamos que esa gente estuviera así, tan tranquila", recuerda Pedro Pablo, el fino extremo rojiblanco, que no llegó a jugar la final.

Rango mayor.

"Yo finales apenas jugaba porque era reserva", asiente Pedro Pablo mientras los demás no paran de reir. Pedro Pablo estuvo cuatro años en el primer equipo madrileño. "Luis, con esa gracia que tenía, decía al final del partido que a los rusos les iban a ascender de rango. Al cabo le harían brigada y así hacia arriba, ya que el Dinamo era el equipo del ejército. El míster era único".

Arteche dice que este Atlético sería muy complicado de ganar si al conjunto de Quique Sánchez Flores se le añadieran algunos de los rojiblancos de su época. Gente de medio campo. Y ahí entran en escena Quique Ramos y Julio Prieto, quienes junto a Landáburu y Marina creaban el juego en ese conjunto rojiblanco.

"De ese equipo del Dinamo de Kiev trece fueron al Mundial con Rusia. Recuerdo que yo estaba cansado desde el minuto uno de partido. Y ellos habían creado media docena de ocasiones en diez minutos. Es verdad que hasta el final fuimos con 1-0, pero el Dinamo era invencible. Ahora este equipo ha devuelto la ilusión a la afición rojiblanca, a todos nosotros. Y tienen otra oportunidad histórica, quizá única para los que la van a jugar", dice Julio Prieto, otro de los históricos del club, al que defendió en siete campañas.

Arteche añade un dato a lo que era el Dinamo de Kiev: "La selección rusa del 86 era este equipo menos el portero. Nosotros teníamos un buen equipo, pero echamos en falta a Hugo Sánchez, que era nuestra referencia en ataque. Un futbolista que había sido muy importante para el Atlético". Todos sus compañeros asienten. El ataque rojiblanco era el formado por Cabrera y Da Silva, ya que Hugo se marchó traspasado al Real Madrid. "No eran malos jugadores, claro que no, pero Hugo...".

Del pasado a ese presente que ha hecho que el Atlético estuviera muchos años en un segundo plano. "Hay una generación de chavales de doce, trece y catorce años que no saben que ha sido eso de que el Atlético jugaba finales importantes. Es difícil explicarles eso", comenta Ruiz. "Pues ha llegado el momento de ser campeones otra vez", dice Ángel Mejías, suplente de Fillol en Lyon. Mejías, ocho temporadas en el primer equipo rojiblanco, dice que ganar al Fulham "es factible, pero una cosa es lo que piensas que puede pasar y otra muy diferente lo que puede ocurrir. Recordamos con cariño y nostalgia aquella época nuestra de jugadores, pero ahora es otra, todo es diferente y este equipo ha hecho méritos para llegar a la final. Ha dejado en el camino a conjuntos como el Valencia o el Liverpool".

Quique Ramos empezó a jugar de lateral izquierdo en ese Atlético, aunque "me aburría jugando allí y luego lo hice de interior zurdo. Con Rubito me entendía muy bien. Algunas veces había que decirle que parara de correr". Ramos defendió durante nueve campañas la camiseta del primer equipo rojiblanco.

Campeones.

"Nos dolió perder aquel partido, pero fueron mucho mejor que nosotros. Y cuando un equipo es superior a tí...". Ramos mira al futuro con optimismo, lo mismo que sus otros ocho compañeros. "Esta final puede ser muy importante para el futuro de la entidad. Ojalá que entre todos puedan dar un giro al entramado que hay en el club. Y con ello puedan hacerlo más grande de lo que es", asegura Arteche.

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Tomás recuerda que "antes la gente se enfadaba y se metía con nosotros cuando íbamos terceros en la tabla. La afición pedía luchar por todos los títulos. Hay que volver a eso". Y Ruiz, el gran capitán, comenta que "uno de los éxitos de nuestro equipo es que éramos de la casa, había mucha unión. Dentro y fuera del campo".

Todos quisieran estar en Hamburgo, aunque todos tornan la sonrisa en seriedad cuando apuntan que desde el club nadie ha tenido un detalle o un recuerdo con ellos, los últimos finalistas. Esos dioses atléticos, curtidos en mil batallas, también son de carne y hueso y les gustaría ir a Hamburgo. Pero desde la entidad nadie ha tenido la deferencia de acordarse de ellos. Pero son atléticos, sufridores y pronto recuperan la sonrisa. Y es Julio Prieto, el incansable centrocampista, el pulmón, el que pone punto y final a este encuentro. "Que Quique y sus chicos disfruten de la final. Es muy complicado llegar a una y ellos lo han hecho. Son mejores y van a ganar".

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