Rondón evita la ruina
El venezolano rescata a la Unión Deportiva con su gol en el 88'

Como estaba anunciado, el reparto de bienes de poco vale a Unión Deportiva y Betis. Deja, sin duda, mejor cuerpo en el anfitrión, que se vio con todo perdido y gestionando ruina. Sobre la hora niveló el marcador Rondón y, para hurgar más en el desespero bético, ya en prolongación, Emaná se plantó ante Assmann, le quebró y, con el 1-2 cocinado, mandó la pelota a las nuebas. Lo tuvo el Betis hecho y, más por su recreo que por mérito ajeno, se dejó dos puntos en el Gran Canaria. En su lucha por ascender, poco premio es. Como sucede para Las Palmas, que alarga su penitencia con un resultado anémico para sus intereses. Y eso que la función empezó con una jugada que multipilicaba sus opciones: una internada de Saúl en el área de Goitia, apenas cumplidos cuatro minutos, fue interrumpida en falta por Damiá. Penalti y expulsión. El caso era aprovechar la coyuntura y Márquez, al que le puede la ansiedad por volver, tiró centrado y mal, a los guantes del portero. Respiró entonces el Betis que, tras el susto, prosperó en minoría, pues no pasó agobios y hasta se asomó a los dominios de Assmann por obra y gracia de un Emaná crecido conforme avanzó el reloj. Ayudó, y mucho, el bloqueo integral de Las Palmas, que se achicó justo cuando se le requería un paso al frente. Iriney disfrutó del remate más franco en los últimos instantes, pero su zapatazo lo escupió el larguero, superado ya Assmann.
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La segunda mitad arrancó calcando esta secuencia, pero con Saúl como protagonista. De nuevo apareció el travesaño en última instancia. Y, a continuación, Miguel García restituyó la igualdad numérica con una entrada a Nacho en zona de nadie y que le costó la roja. Miguel dijo que no se borró. Las imágenes no le indultan.
El Betis, que andaba anestesiado, se animó a meterle mano al encuentro y cobró ventaja tras una rápida carrera de Pereira que culminó, a placer, Emaná. Entonces Paco Jémez se acordó de Rondón, al que había castigado con banquillo sin motivo aparente. Rondón sería la perdición de un Betis que no se colocó con 0-2 de milagro. Le faltó el aguijón en los tres cuartos, armar la pierna para ejecutar. La Unión Deportiva, no podía ser de otra manera, se agarró a una acción a balón parado para tentar a la suerte. La encontró gracias a Rondón, al que le benefi ció la tibieza excesiva en la marca de la zaga verdiblanca. Fue un castigo tremendo para el Betis, que se vio ganador y purgó su displicencia. Pudo ser peor si el colegiado llega a penalizar una caída de Saúl en boca de gol que se protestó con generosidad en el campo y alrededores. No era el día para más. Ni Las Palmas sale del atasco ni el Betis da el golpe de autoridad que requiere. Y así es imposible. Para unos y para otros.



