Málaga tiembla y Gijón recela
Iturralde apuntó el 0-1 a Baha en propia puerta. Los locales sacaron 15 córners. El Tenerife alcanza al Málaga. El Sporting aún no se ha librado


El Málaga sigue fuera de los puestos del descenso porque tiene mejor golaverage general que el Tenerife, pero ha torcido dramáticamente su permanencia en Primera División. El Sporting sumó un punto que aún no le saca del apuro, mas le puede servir, en un partido marcado por el incesante, pero ineficaz acoso malaguista (lanzó 15 saques de esquina); los asturianos rentabilizaron porcentualmente mejor sus ocasiones, un gol de tres intentos netos.
Juan Ramón Muñiz descolocó a su parroquia con una delantera sin Caicedo ni Obinna, los dos en el banquillo. Optó por la eterna brega de Baha y el talento intermitente de Benachour. El Sporting con la avispa Barral, siempre picoteando. Y Bilic en el banquillo. Los asturianos, sorprendidos, se libraron de una buena. Fernando (minuto siete) con toda la portería para él mandó al limbo un excelente servicio de Duda; dos errados remates de Juanito preludiaron la segunda oportunidad desperdiciada por el Málaga; un cabezazo de Benachour que se estrella en el palo; sigue la jugada y el remate de Iván González lo saca bajo palos Barral; el Sporting estaba tocado.
Pero el Málaga bajó el pistón en la medida que Diego Camacho se puso las pilas en la zona ancha, el madrileño (ex jugador entre otros de Granada, Levante o Recreativo) avisó a los 40 minutos con un lejano lanzamiento que se estrelló en la base del poste. Era el preludio de que para el Málaga lo peor estaba por llegar. Llegó.
Minuto 42 un córner sacado por Diego Castro fue brillantemente cabeceado por Diego Camacho. El balón se alojó en el fondo de la red tras dar en Nabil Baha a quien el acta arbitral redactada por Iturralde González concedió dicho tanto en propia puerta. Un jarro de agua fría para un Málaga que ayer estuvo arropado por 30.000 aficionados. Se llegó al descanso y las noticias eran desasosegadoras para los blanquiazules, a quienes la victoria parcial del Tenerife frente al Racing colocaban en descenso. Drama.
Del 0-2 al 1-1. El segundo acto comenzó con un Málaga dormido y un Sporting más práctico y despierto que pudo ensanchar su ventaja y sentenciar el envite en el minuto 50, pero Duda, bien situado, sacó debajo de la portería el certero disparo de, ¡quién si no!, Barral.
Ahí se terminó la ambición rojiblanca; el Málaga se lanzó a tumba abierta y Muñiz se la jugó poniendo todo su arsenal ofensivo, el individualista Obinna, el muy corto de partidos Luque, ahora reclamado como salvador y un Felipe Caicedo que tardó demasiado en salir. Porque (¡entonces sí!) el Málaga tuvo la figura de un delantero/ariete/punta/referente. Y no un delantero/extremo/mediapunta/central... el rol que con Muñiz Baha se ve obligado a desempeñar.
Pero las credenciales ofensivas del Málaga eran más efectistas que efectivas. Mucho córners, llegadas, demasiados vicegoles. Pero poco trabajo para el lucimiento del portero visitante Juan Pablo.
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El Sporting se echó para atrás porque el Málaga lo encerró. Pero cada vez pasaba menos apuros para resolver los desordenados ataques blanquiazules. Cuando la grada, nerviosa hasta el tuétano empezaba a impacientarse, llegó la jugada del partido. Corría el minuto 78. Tras un córner (precisamente el decimoquinto) lanzado por Duda se formó un fenomenal barullo dentro del área. La escena le cogió de espaldas a Felipe Caicedo, pero supo improvisar con categoría, con el instinto de un goleador, remató de espuela con intención y el balón, tras superar un bosque de piernas se incrustó en el fondo de las mallas. Cuarto tanto del ecuatoriano.
El público enloqueció y rezó por un milagro que finalmente no llegó. Octava jornada del Málaga sin ganar. El Sporting al menos rompe una racha de cuatro derrotas seguidas. El gol de Caicedo salva de momento a su equipo de meterse en descenso. Pero se ha metido él solito en el follón. Al Sporting no le saca de pobre. Está tres puntos sobre el descenso.



