Riazor marca la hora del cambio a domicilio
Después de cuatro partidos a domicilio sin un solo gol, el vestuario del Real Zaragoza parece conjurado con el fin de cambiar el paso en Riazor. Es obligado. La salvación pasa por un triunfo en el campo del Deportivo, el peor equipo de la segunda vuelta: lleva nueve partidos sin ganar.

Cuatro partidos sin un solo gol fuera de casa lleva el Zaragoza: se quedó en blanco en las derrotas de Almería y Pamplona, así como en los empates con el Racing y el Athletic de Bilbao. Esa sequía marca un periodo de escasa producción a domicilio, que ha provocado el recorte de puntos de los que vienen por atrás. Riazor aparece no sólo como una oportunidad (el Deportivo no ha ganado ninguno de los cuatro últimos partidos ante su público, cada vez más reticente a ir al estadio), sino como una obligación: el equipo de José Aurelio Gay necesita recuperar la agresividad y la pujanza en ataque que caracterizó su estirón con las victorias en Tenerife y Getafe.
Noticias relacionadas
El cambio de paso resulta ineludible. El Zaragoza amenazó muy poco en Bilbao, en Pamplona o en Almería. Gay ha apostado por bajar el número de goles encajados y ese logro ha reforzado las posibilidades de salvación del conjunto. Pero ahora necesita dar un paso al frente, mucha más llegada arriba. No basta empatar, hay que ganar. El cambio de punta por la lesión de Suazo puede modificar su perfil, porque Adrián Colunga parece más dotado para el contraataque y los desmarques a la espalda de la zaga contraria. A cambio, Suazo tiene más trabajo defensivo y capacidad para aguantar la pelota.
El Deportivo se ha venido abajo en el último tramo: ha alcanzado nueve partidos sin ganar y aparece como el peor equipo de la segunda vuelta, con sólo diez puntos sumados en 15 partidos. Llegó a mitad de Liga quinto, empatado con el cuarto y en puesto europeo. Ahora, su obligación competitiva se ha desvanecido.




