El ansia del título, contra el vértigo del descenso

Liga BBVA | Zaragoza - Real Madrid

El ansia del título, contra el vértigo del descenso

El ansia del título, contra el vértigo del descenso

Duelo de urgencias en Zaragoza. Garay ocupará el lugar de Albiol.

Sospecho que si el Madrid no se deja hoy puntos en La Romareda, el Barça empezará a pensar que no le persigue un equipo, sino un psicópata con motosierra. Y ya sabemos (imaginamos) lo que sucede en esos casos: se corre mucho y se avanza poco.

La ocasión para intimidar al adversario es también la oportunidad de sentirse invulnerable. Si el Madrid doblega al Zaragoza, que es un buen equipo aunque se calienta los pies con el infierno, ya no habrá cita que le inquiete, dicho con el respeto que merecen Mallorca y Málaga, últimas salidas, y Osasuna y Athletic, próximos visitantes.

Al margen de estas cavilaciones, durante la semana se ha debatido quién se juega más: si el que siente peligrar la categoría o el que persigue el título. Al final, cada pellejo defiende la importancia de su pelea, pero es cierto que hay diferencias notables entre la depresión y la desilusión, Zaragoza y Madrid.

Fijado el drama del anfitrión, dos puntos por encima del descenso después de creerse salvado (hace sólo cuatro jornadas se encontraba siete puntos por encima), se entenderán sus nervios y tal vez sus brusquedades. No es inquina, es supervivencia.

Gay, que jugó cuatro años en el Castilla, recupera a Contini para el centro de la defensa, donde forma brillante pareja con Jarosik (ambos son fichajes invernales). Arizmendi acabó ayer con molestias en los adductores, pero jugará, y la única duda es saber quién será el lateral zurdo: Obradovic (recuperado de una lesión de siete meses) o Paredes (otro ex castillista).

En el Madrid sólo hay una novedad en el equipo titular: Garay ocupará el puesto del sancionado Albiol. Lo demás funciona y permanece. Más interesante resultó la convocatoria. Regresó Kaká, por fin en armonía zen, y se apuntó Raúl, al que las lesiones duran menos que una espinilla. Qué diferentes son los cuerpos y qué distintas las cabezas.

El partido tiene mucho que observar. Por un lado, Ander y Suazo, estrellas de diferente calibre, pero estrellas ambos. Por otra parte hablan Cristiano e Higuaín, dos delanteros que parecen haberse apostado la casa y el yate; gana quien marque uno más. Y en segundo plano, la motosierra.